blog de Jorge Díaz Martínez

jueves, 21 de junio de 2012

El libro de una poeta joven





Estoy leyendo el libro de una poeta joven, y es tan bueno que ni ganas tengo de deciros su nombre.




Si hallábamos peces comerciábamos con peces, próximos a un pez, vinculados al alimento, sólo aparentes, cedidos, olvidados, sólo la única forma de ser buenos, la única forma de referirse físicamente a la bondad, en la brevedad del arrepentimiento y la compensación de lo inmediato, en el desconocimiento de una desigualdad inesperada, donde dos peces iguales y muertos tuvieran la impureza de nuestros dedos en sus cuerpos, ya que no sabíamos ser préstamo ni duraderos, las manos alzadas de alimento a alimento, de premura a premura, sólo caducos, efectuados, bondadosos, comerciábamos y anulábamos.




Ana Hidalgo
Hallar una hendidura
Point de Lunettes, 2011.







miércoles, 20 de junio de 2012

Meridiano áureo






Los días sin afecto, el lavabo como una bella imagen de los días por venir, una bella blancura. El recuerdo es una espiral que nos separa del flujo de las cosas, que nos une a un sentido de las cosas, que nos da univocidad. Y el gusto de escapar a la necesidad de poner punto y final a los poemas... a los poemal... a las relacioncitas de las cosechas... Hay que releer a Saussure, ¿eh? tenemos el eje muy mal y cosquillas en el alma como este vespertino ripio pío





martes, 19 de junio de 2012

"La vida..." en Córdoba



Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©
Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fernando Sendra ©

Fotos de Fernando Sendra


Ángela Jiménez nos entrevistó el día de la presentación de "La vida por delante" en Córdoba






domingo, 17 de junio de 2012

Presentación de "La vida por delante" en Córdoba






Creo que la presentación de La vida por delante ayer tarde en Córdoba no defraudó a nadie. En realidad, la presentación empezó por la mañana, con la entrevista en directo que Ángela Jiménez nos brindó en PTV Córdoba, y en la que participó también nuestro editor Martín Lucía. Muchísimas gracias, Ángela, fue un placer charlar contigo. Quiero agradecer también al Museo Arqueológico de Córdoba y en especial a su directora Lola Baena su buen hacer y su amabilidad, la verdad es que el acto contó con un escenario de lujo y gracias a ello salió todo a la perfección. También quiero agradecer la amplia asistencia de público, así como la cobertura de diferentes medios de prensa y televisión (Diario Córdoba, El Día de Córdoba, PTV Córdoba) y por supuesto la participación de todos los poetas que acudieron y la simpatía con que sumaron sus voces a las de otros antologados, también a Fernando Sendra por sus fotografías y, por último, a Ana Isabel Alvea, de quien todo lo bueno que diga es poco. Me gustaría citar cada intervención con exactitud, pero me temo tengo alguna laguna y es posible que trastoque un poco las cosas. Si no me equivoco, aparte de sus poemas propios, Juanma Prieto leyó a Sara Toro, Ana Castro a María González, Ignacio Gago a (¿?), Verónica Moreno a Beatriz Ros, Ángel de la Torre a Jacob Lorenzo, Alejandra Vanessa a Cristián Alcaraz, Antonio Agredano a Luis Gámez (que estaba escondido entre el público), Elena Medel a Sara Herrera Peralta y Ángela Jiménez a Diego Vaya. Muchas gracias a todos por vuestras lecturas, me encantó volver a veros/conoceros.

Y luego fuimos, como no podía ser de otra manera, a la terraza de un bar, y luego a otro, y luego a otro, y luego a otro, y luego… yo me volví a casa, pero tengo entendido que a los últimos les dio el amanecer. 




miércoles, 13 de junio de 2012

Crónica de un cierre anunciado: DVD ediciones






Todo el mundo lo sabía, todo el mundo lo sospechaba. El rumor se había convertido en espera, pero nadie quería creerlo. Resulta todavía más amargo saber que DVD ediciones no había dejado de vender, que muchos de sus últimos títulos seguían siendo y serán imprescindibles, que los lectores de poesía de todo el país seguían llevándose sus ediciones de las librerías. Sin embargo, ese dinero que entregaba cada uno de los lectores nunca llegaba a puerto. En algún lugar entre la mano del cliente y la de DVD ediciones las monedas se perdían. 

Lo que ha hecho esta editorial por la poesía española no puede evaluarse. Renovación, calidad, juventud, y sobre todo, independencia, libertad. Libertad frente a los modos acartonados, rancios, coercitivos, de controlar el sector. Libertad frente a los que se atribuían, y todavía se atribuyen, la potestad de instituir lo que es poesía y lo que no, y cómo debe ser la poesía, y cómo se debe escribir, y cómo no. Todo eso se acabó con la llegada de DVD ediciones. Toda esa poesía marginal y heterodoxa que había sido relegada a la periferia del mercado editorial saltó de repente al centro del sistema. Qué título más significativo, pues, fue entonces el de Las afueras. Pero no sólo en lo referente a poesía nacional se produjo el destello, también sus traducciones brillaban. Y también algunos buenos narradores.

Yo le tenía mucho aprecio a la antología de Isla Correyero, Feroces. Está agotada desde hace muchos años. Se la dejé a una amiga. La amiga se la dejó a su novio. Cortaron. Años después, le pedí al ex novio que me la enviara. Nada. Se acabó. Nunca la recuperaré. 

Me pregunto, si ahora voy a una librería y compro un poemario de DVD ediciones, ¿a dónde irá a parar ese dinero, llegará alguna vez a donde debería?

Y voy a repetir lo que todos sabéis, que sin DVD ediciones la poesía en este país no sería lo que es. Algunos se alegrarán, tal vez, no sé. Tal vez se alegrarán aquellos que todavía acumulan el rencor y la sorna hacia quienes les arrebataron el absolutismo de la voz, el monopolio de la poesía. O tal vez no. A lo mejor ni siquiera les importa. A lo mejor su indiferencia es infinita.

Nosotros solo podemos estar agradecidos por tanta buena poesía y por tanta poesía imprescindible. No es necesario citar hitos, pero, ¿os imagináis lo que sería de la poesía editada en España sin nombres como los de Pablo García Casado, José María Fonollosa, Elena Medel, Alberto Santamaría, Juan Andrés García Román o Luna Miguel, autores defendidos por DVD ediciones cuando todavía nadie o casi nadie apostaba por ellos, además de otros muchos autores insustituibles, como David González, Martín López Vega, Agustín Fernández Mallo o David Leo García, por citar solo algunos, que forman parte de sus colecciones? Evidentemente, no puedo citar todo el catálogo, solo tenéis que visitarlo en su web para haceros una idea.

Oda a Sergio Gaspar, y elegía por DVD ediciones...  os debemos tantas gracias...








martes, 12 de junio de 2012

A los versos se los lleva el viento, pero también nos los trae.








Un souffle disperse les limites du foyer.

Arthur Rimbaud




Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo.

Alejandra Pizarnik







sábado, 9 de junio de 2012

Camina por senderos sin huellas








No seas el depositario de un nombre.
No seas el guardián de tus proyectos.
No te hagas cargo de nada.
No seas detentor de la sabiduría.

Zhuang Zi









miércoles, 6 de junio de 2012

Luz, alguna parte







Joan de la Vega acaba de publicar Una luz que viene de fuera, un conjunto de poemas en la estela de su anterior La montaña efímera. Ambos libros comparten el gusto por una lírica breve y esencialista y un trasfondo espiritual.

Como contrapartida a la proliferación de poéticas posmodernas, casi siempre nihilistas y materialistas, no son pocos los poetas que vuelven a conectar la temática del tan mareado yo con planteamientos cercanos a diferentes tipos de espiritualidad. Podríamos citar, por ejemplo, los últimos poemarios de los cordobeses Raúl Alonso, Rafael Antúnez, Juan Antonio Bernier, Juan Carlos Reche o Luis Gámez, los cuales, cada uno a su modo, introducen en su poética una preocupación de índole trascendental. Una tradición, la de la lírica mística, que remonta hasta las fuentes más antiguas de la poesía castellana y que representa uno de los modelos ancestrales de la literatura universal, con formulaciones tan diferentes como lo son las de San Juan de la Cruz, William Blake o Walt Whitman, por mencionar solamente a tres grandes autores occidentales.

Pero el libro de Joan de la Vega no nace de una toma de postura estilística, sino vital. Lo cual no quiere decir que sea producto de ninguna ingenuidad literaria, más bien al contrario. El autor es consciente de pertenecer a una línea y es evidente su predilección por ella, pero no condecora sus páginas con infinidad de citas y referencias. Muy pocas y muy marcadas pistas se mencionan: la cita de Wallace Stevens que da título al poemario, un poema de Ungaretti como pórtico, unos versitos de Lao Tse, Li Po, Han Shan y un haiku de Bashô. Suficiente para que, si no bastaran sus poemas, pueda el lector deducir en qué invierte el autor sus horas de lectura. Pero, como decía, no se trata tanto de un compendio de creaciones formales como de un cuaderno de dudas con forma literaria, lo cual lo hace mucho más interesante, desde luego. Si esto fuera poco, los títulos de las dos partes en que se divide el poemario terminan de ofrecernos una acotación inequívoca: “Samsara” y “Las flores del Dharma”.

Y, sin serlo, a lo que más me recuerda este poemario es a un libro de viajes. Un libro donde se toma como excusa –o inspiración- el paisaje de una naturaleza superviviente, pero cuyo periplo sucede en el interior del sujeto. Decía Alberti que para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura. Joan de la Vega encuentra en sus paseos por la naturaleza el sendero perfecto para llegar a sí mismo, o al menos, más cerca de sí mismo. Sus poemas caen como pinceladas sostenidas, sobrias, certeras, simples. Para decir lo que quiere decir no le sobran palabras. Casi podríamos decir que Joan de la Vega practica el haiku libre.Instantáneas que dibujan un recorrido sin centro, las huellas de unos diálogos silenciosos. Y mucha lucidez.



contemplar

medir

la mano del alma


entreabierta

desde una ventana vacía


Una luz que viene de fuera
Joan de la Vega
Paralelo Sur Ediciones, 2012.


viernes, 1 de junio de 2012

"La vida..." en Sevilla





*detalle del baño de Paula






La sangre y los mosquitos no me han dejado dormir. Recuerdo que el tabaco le servía a mi abuelo. Ha empezado el verano. Esto es Sevilla. Escribo. 

Llegamos tarde pero bien. En el patio interior de La Carbonería ya estaban Martín y Carmen con los ejemplares de La vida por delante dispuestos en una mesita. No había ni sillas, ni audio, ni luz, ni Ana, ni poetas. El retraso se achacaba a las carretas del Rocío. Pero luego sí, luego había abundancia de público y también algunos poetas dispuestos a leer. Así que empezamos mientras los fotógrafos se esforzaban en captar las diminutas partículas de luz que iban desapareciendo. Según me dijeron al finalizar, más allá del primer corrillo, no se escuchaba nada. Y así, a la romana, primero el editor y después los antólogos, salimos a una escena improvisada, dijimos lo que teníamos que decir y cedimos el turno a los poetas. Le tocó comenzar a Elena Mateos, que según me había dicho se estrenaba ante el público, y a continuación Iván Onia, Helena Ortiz y Laura Rosal, que quiso leer también un poema de David Leo García, y tras ella Adriana Schlittler, que justo acababa de llegar, pero todavía más tarde llegó Saray Pavón, que finalizó el acto tras la intervención de Borja de Diego, si no se me olvida nadie. A lo mejor he cambiado un poco el orden, pero más o menos fue así. El relato de lo que vino después sería más apropiado para una crónica rosa, o salmón. Personalmente, me gustó conocer y tener ocasión de charlar con poetas como Javier Vela o María Alcantarilla. El murmullo de fondo que nos había acompañado durante la lectura dio paso a un espectáculo flamenco y poco a poco fuimos abandonando el local.

Horas más tarde, de vuelta a casa, no podía sino acordarme de Bourdieu -cuya visión de la literatura nos había inspirado en buena parte la concepción de la antología y el prólogo- y su análisis de L´éducation sentimentale de Flaubert. Para Bourdieu, la historia de Frédéric es el relato del aprendizaje de las incompatibilidades insurmountables que existen en el universo social y de lo inútil que resulta intentar conciliar sus extremos. Y es que una cosa es reunir a sesenta poetas muy heterogéneos en las páginas de una antología con vocación panorámica, y otra muy distinta pretender que sus personas coincidan armoniosamente en el contexto de un bar sevillano de tapas. Así que, después de todo o nada, regresé paseando con Paola, mi anfitriona, mientras conversábamos a cerca de la Sociología de la Literatura y el desayuno próximo. Aunque, ya sea por el exceso de cafeína, la emoción o los mosquitos, el hecho es que ya es de día y me parece que todavía no he conciliado el sueño.



foto Ediciones En Huida



foto Ediciones En Huida