blog de Jorge Díaz Martínez

jueves, 23 de marzo de 2017

Night time





Jugar un partida 
(de ajedrez)
Tocar una canción 
(la misma siempre)

Ducharse

Ir al trabajo
Repita mentalmente: 40

Fin de semana
y
descifrarse en un centro comercial 
(identidades)






jueves, 16 de marzo de 2017

Un díaz normal




El yo de mi diario no es, necesariamente, la persona ávida por sincerarse que lo escribe. 
25 de julio, 1962. Alejandra Pizarnik

Son las cinco de la mañana. No he dormido. Una mochila pesada, las piernas me pesaban. Me frustraba la carencia de fuerzas para llegar a donde iba. Una carga que deseaba soltar. Pero mis piernas, esa debilidad intrínseca. La lectura es tan obvia que parece ficción, el sueño de anteanoche. Y el recuerdo de las agujetas, por hacer demasiada gimnasia, aquella vez. Hoy es mi cumpleaños, por supuesto. He pasado un día normal. Levantarme algo tarde, pero no tardísimo, desayunar y volver a acostarme, y a soñar. Luego dar el trabajo, como siempre, cada vez más relajado. Y ya en casa, la desolación y la angustia. Todas las clases que se quedan solas dejándome vacío en este país extraño. Buscar rabioso en las redes, hasta agotarme. Comer mal y jugar al ajedrez. Pero esta noche ha sido un poco diferente. He estado tomando apuntes de literatura finisecular decimonónica. En silencio. Sin música. Nada más que el eco grave del Klub Pauza, ya inaudible, el mismo que antes no me dejaba dormir. Y jugar otra vez. Y preparar las clases de mañana (de hoy, cuando despierte).  
He visto un amanecer fuego naranja, intenso. 


sábado, 25 de junio de 2016

Reflejos culturales


- Hypocrite lecteur, - mon semblable, - mon frère!
C.B.



REFLEJOS CULTURALES


El problema en mí se agrava porque soy todo menos espontáneo: existe un hiato intelectual que percibo demasiado bien entre quien me siento siendo y el que me siento ser y comportarse. Éste es un simulacro tan calculado y deliberado del otro, una imitación falsa de tanta falsedad que el original acaba por resultarme también sospechoso.

J. Gil de Biedma, Diarios 1956



Las ideas estéticas, es decir, la historia de las formas artísticas, son uno de los medios de modelización de la sociedad. La manera en que actúan no es simple, directa o unívoca, pues parece que influyeran sobre una dimensión distinta a la ideología, y por ello suelen considerarse una cuestión más propia del gusto y la sensibilidad que de la ética, la política o la moral. Y, sin embargo, están necesariamente relacionadas (el término sensibilidad se aplica muchas veces a cuestiones de ética o de sentido común). Esto le lleva a Schumann a afirmar que las leyes del arte son las mismas que las de la moral -me imagino que pretendía contradecir a Kant.

A veces, aprender otro idioma me parece tan superficial como la propia cultura, y al mismo tiempo sé de su importancia. Pero la complejidad confluyente de los distintos conjuntos de valores se nos ofrece siempre tamizada por el filtro de la propia moral.

Me doy cuenta de que no estoy preparado para llevar a cabo un estudio intelectual que me satisfaga, simplemente porque mi ser no participa, no he mantenido una continuidad, ni un índice de ideas. Al contrario, las ideas me han llevado a vivir de espaldas a las ideas, desatender la coherencia del discurso, y sería incapaz de defender con suficiente razón una postura paradigmática. No poseo esa claridad generalista.

Sin embargo, tengo visiones del mundo y de la vida, un cierto entendimiento o actitud, una especie de gesto… que se ha convertido en una ligereza, intuitiva e interior. Diría casi superficial.

Cada vez que uno habla, para que su discurso estuviera fundamentado harían falta tantas explicaciones retrospectivas que no acabaríamos nunca. A un solo artículo habría de antecederlo una enciclopedia. La cultura se sustenta en olvidos. Se parece a un acuerdo de mínimos comunicativos. Qué entendemos por cada palabra que decimos, que visión de la vida se oculta tras de ella, y una crítica y una argumentación a esa visión. Es infinito. Y ridículo.

Pero la sociedad necesita de cultura. Yo mismo no puedo desasirme de ella. Forma mi identidad, aunque no sólo sea eso, a niveles espirituales, supongo. Y si he de realizar un trabajo intelectual, no soy ya capaz de hacerlo sin educarme antes, lo cual no es muy productivo. Llevaba toda la vida en ello y olvidándolo. Esa fatiga de olvidos contribuye a mi desánimo. 

La única posibilidad de desarrollar una labor intelectual seria sería la de entenderme a mí mismo como cultura, y esa es mi resistencia insostenible: las ininterrumpidas contradicciones de vida que actualmente no alcanzo a resolver. Asumir que la vida y la cultura se encuentran imbricadas obliga a tomar partido, obliga a comprometerse con una forma de ser, y ahí me pierdo, porque es más fácil vivir por sentimiento que tratar de explicarlo, y porque empeñarse en explicarlo nos aboca a infinitos e infinitesimales discursos contrapuestos. 

Parece el pensamiento un freno a cada impulso, y no es sino otro impulso más, el propio pensamiento.




domingo, 29 de mayo de 2016

Autorretrato matinal





Ese gato soy yo: mi esfuerzo por componer un libro inútil, como si el lenguaje valiera la pena; y me he deteriorado a fuerza de entender -tan solo un poco más. Pero el de la chistera va a lo suyo: dice que volveré mientras me arrastro, orgulloso y desesperado, a mi área de confort. Ese me sustituye, con tus ojos cerrados, aunque ya lo sabíamos. Se trata de un poema estacional; como la emanación del polen circundante (e interior) me aboca al sinsentido… y necesitaría más nitidez. Soy un rasgo de estilo, yo que me sentía a salvo tan solo por ser yo. 





sábado, 2 de enero de 2016

Sacred Woods

Sacromonte. 1 de enero de 2016



Puedo escribir porque me vacío.
Voy a secarme porque me vacío
de tu sonrisa descalza de rodillas.
Un ramo de rosas rosas
y unas naranjas naranjas
y aquellas moras moradas.
Este vino contiene sulfititos.
Voy a secarme con agua de lluvia
de la saliva gitana de tus besos
because you are just a wonderfull sweet girl
de colores y músicas rellena.
Voy a escribir con los dientes
del equilibrio de tu labio verde.







viernes, 28 de agosto de 2015

Dos poemas inéditos de Antonia Moreno Díaz


Vélez de Benaudalla, Granada.


Dos poemas de Antonia Moreno Díaz, mí "tía de primo hermano". ¡Directos desde la costa tropical granadina!



Muero porque estoy viviendo,
vivo porque estoy muriendo
desde que te vi con otra
pasear por el Nacimiento.

No pensé echarme la cuerda,
ni tirarme de un barranco,
de lo que sí me arrepiento
es de haberte amado tanto.

Te quiero agradecer
unos hijos que tengo.
Tú los olvidaste pronto
y son mi luz y consuelo.

Un día os vi pasear
y me levantaste el cuello
y me diste a entender
que todavía no eres viejo.

Llegué a mi casa llorando
y me miré en el espejo,
pusé carmín en mis labios
y me peiné los cabellos.

El pájaro ha volado
a calentar otro lecho
y a vaciar los bolsillos
de otro que no está viejo.

Hoy llamas a mi puerta
pidiendo perdón y techo.
Ya no te acuerdas del día
que me rompiste el pecho.

Pasa descalzo y desnudo,
deja la ropa en el suelo
que no quiero ni el olor
de esa mujer tan pendejo.

Tendrás una sopa caliente,
tendrás un trozo de techo
pero nunca vas a tener
tu cuerpo junto a mi cuerpo.


LA CRUZ DEL VINO

¡Qué hermoso eres, viñedo,
cómo cuelgan tus racimos!
¿Por qué me hiciste llorar
si no me metí contigo? 

Perdón te pido, viñedo,
aunque a veces te maldigo,
tú no puedes ser culpable
del borracho empedernido.

Te encuentro por todas partes,
entre el pobre y entre el rico.
El rico va sin corbata
y el pobre como un mendigo.

En el bar que hay en la esquina 
se reúnen los amigos
y al brindar alzan sus copas,
suena el chocar de los vidrios.

Y yo metida en mi alcoba
llorando mezo a mi niño.
Quiero cantarle una nana
y me ahogan los suspiros.

Tengo roto el corazón:
medio, lo ocupan mis hijos;
el otro medio está muerto,
no siento calor ni frío.

No preguntéis quién soy,
ni preguntéis dónde vivo.
Soy una mujer como tantas
que lleva la cruz del vino.