blog de Jorge Díaz Martínez

jueves, 14 de noviembre de 2013

Propuesta de un modelo felino de convergencia




El objetivo inicial era encontrar un lugar confortable para el reposo de la panza contemporánea, algunas de las más recientes aportaciones de los sofás nos parecían solitarias. Sin embargo, antes que dedicarnos a una superficie gélida o meramente árida, hemos querido fundamentar nuestras bases sobre este papel tan propicio. Creemos que el resultado de este reposo supone por sí mismo una unidad coherente de sentido, la cual tal vez sea suficiente para constituir una siesta. Se trataría, pues, de una siesta de análisis sobre cuestiones de cercanía calorífica y de la propuesta de un modelo felino de convergencia, y por ende, de familiaridad simbiótica.





 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Un hablar que no se puede oír





En cambio, otros sostienen que hablar y ser hombre vienen a ser lo mismo, o que el modo de expresión del lenguaje (más exactamente, de la lengua materna) es el medio en que se nos dan y pueden manifestarse únicamente el mundo exterior y el mundo interior; por lo menos, pensar y hablar han de ser lo mismo, a saber: logos, y el pensamieto mudo, sólo un hablar que no se puede oír. 

Karl Bühler 
Teoría de lenguaje 
Alianza, 1979



sábado, 14 de septiembre de 2013

Fernando Merlo, Eduardo Chivite y la amistad.























Hoy me han regalado un tesoro de los que hasta da vergüenza aceptar. Venía con la dedicatoria por delante. Un ejemplar de la primerísima edición del Escatófago de Fernando Merlo -en la actualidad, prácticamente inencontrable-. Muchas gracias, de verdad.



un cigarro de kifi se te fragua en el dedo
para despues despertarse alegre

despertar para ver que la tristeza
poco ha cambiado por el sueño hondo
que disipa el alcohol porque en el fondo
del vaso de tu vaso el vino empieza
fermentando de nuevo ah la cabeza
herida

no es el hambre (hocico que has de usar) de vida
devoras los vientres mientras abre la mañana

despertar para ver que la tristeza
poco ha cambiado por el sueño hondo
que disipa el alcohol porque en el fondo
del vaso de tu vaso el vino empieza
fermentando de nuevo ah la cabeza
herida

despliega las alas convulsas
al ala fria enmudece
habla luego
ala franca para ese amor
ala bella tu cuello
venas procurando venas
avanzando radiante
oyelo

despertar para ver que la tristeza
poco ha cambiado por el sueño hondo
que disipa el alcohol porque en el fondo
del vaso de tu vaso el vino empieza
fermentando de nuevo ah la cabeza
herida ah la cabeza herida ah la cabeza


Fernando Merlo
Escatófago
Amigos de Fernando Merlo, 1983




miércoles, 7 de agosto de 2013

El flexo es la luna de los insectos























Panorama y semiótica de los insectos



Mariposilla plateada que revoloteas
entre mis dedos cuando tecleo,
escarabajo esmeralda, pues bien, 
todas las modalidades explicativas tendrían la forma de un zapato 
si el pensamiento abrazara la labor, tal y como se concibe:
el flexo es la luna de los insectos.








domingo, 16 de junio de 2013

Ut pictura poesis


Me han hecho mucha ilusión los preciosos dibujos que los alumnos del IES "La Sagra", de Huéscar, realizaron sobre algunos de mis poemas. He encontrado en cada una de las ilustraciones una verdadera obra de arte diferente y personal. Os dejo solo una pequeña muestra de este ejercicio de creatividad e imaginación tan encantadora. ¡Muchas gracias!















lunes, 10 de junio de 2013

Homenaje a Pedro Ruiz Pérez, y a nosotros mismos







El pasado viernes 7 de junio se celebró un recital de homenaje a la gestión cultural realizada por los poetas vinculados al Aula de Cultura de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba entre 1992 y 2002. Fue un acto, como suele decirse, bonito y entrañable. Y creo que lo fue de verdad. Uno de los momentos más emocionantes fue la entrega de una placa de reconocimiento al profesor D. Pedro Ruiz Pérez, que durante esos años actuó como catalizador de muchas iniciativas, además de ser para la mayoría de nosotros mucho más que un simple profesor. Por lo que me toca, tuve la oportunidad de quedarme a gusto y declarar públicamente lo importantes que fueron para mí aquellos años en los que Raúl Alonso nos reunía en el Can-Can para escuchar a los poetas cordobeses de Antorcha de Paja, José Luis Amaro y Francisco Gálvez, así como a poetas traídos de cualquier rincón del país, como Antonio Orihuela, Luis Felipe Comendador, Jesús Aguado o Chantal Maillard, entre otros muchos, pero sobre todo para escucharnos a nosotros mismos. Años de aprendizaje mutuo entre aspirantes a poetas, de lecturas compartidas, cuando conocíamos personalmente a autores consagrados como Francisco Brines, Felipe Benítez Reyes o Luis García Montero, y leíamos a los de vanguardia, como Roger Wolfe, David González o Manuel Moya, que no eran todavía tan conocidos, o a los onubenses que editaba Uberto Stabile en su revista Aullido, y un inmenso etcétera inenarrable de aventuras y encuentros. Así que gracias por darme la oportunidad de agradecer. De agradecer a aquellos que oficiaron a la vez de amigos y maestros, como Eduardo Chivite, Eduardo García, Juan Antonio Bernier, Pablo García Casado, Rafael Antúnez, Juan Carlos Reche, Francisco Onieva, Daniel García Florindo, Antonio Barquero, y ya lo dejo porque de todas formas es seguro que se me olvida alguien. Y por supuesto la impagable suerte de aprender en el aula y fuera de ella con nuestros mentores Pedro Roso, Pedro Ruiz o Mª Ángeles Hermosilla, a quienes debo una parte insustituible de mi formación como escritor y, aunque parezca una exageración, también como persona. A todos ellos, y a los que se me olvidan, de corazón, muchas gracias.





miércoles, 5 de junio de 2013

miércoles, 17 de abril de 2013

Luz etérea de abril




En las madrigueras de la locura
duerme plácidamente la poesía.

Raíces acurrucadas, telarañas de imágenes 
que tejer
o en las que confundirnos.

Salir de aquí
hacia lo transparente: espacio.

Vibración de la luz, distancia clara.



jueves, 4 de abril de 2013

Rindalsloa





RINDALSLOA

Bajo la sombra azul de los abetos,
sobre la luz curvada de la nieve,
en la noche brillante de colinas de este silencio limpio, inverosímil.

Una cabaña, amor
sobre este cielo blanco, bajo la tinta inmensa.
Huellas iridiscentes: fuego.