blog de Jorge Díaz Martínez

domingo, 15 de diciembre de 2013

Visitando a Federico en Víznar. Memoria de la Guerra Civil Española






Conduciendo por la tortuosa carretera que lleva a Víznar, no podía sino imaginarme lo terribles que debieron ser esos últimos paseíllos. Tantas curvas y vueltas. Y alguien deseando siempre, o bien que todo se acabe, o que aparezca otra vuelta. Primero llegamos a una cata arqueológica, una fosa común, donde una placa recuerda “Lorca eran todos”. Arrojé una flor de papel y se quedó enganchada en la rama de un árbol. Recordé estas palabras de Hauser: “cuando el artista chino o japonés pinta una rama o una flor, su pintura no pretende ser una síntesis y una idealización, una reducción y una corrección de la vida, como en las obras del arte occidental, sino simplemente una rama o un capullo más del árbol real.”[1] Una idea que encaja bien con el poema de Lorca adherido a la placa conmemorativa: 

Deja el duro marfil de mi cabeza,
Apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!
¡Que soy amor, que soy naturaleza!

Sobre las fosas comunes, nuevas placas recuerdan los apellidos de los que allí ocultaron: costureras, modistas, sus labores. Seguimos caminando: los cencerros de las ovejas y el olor a romero (algunas matas ya en flor) adornan el paisaje. Mientras hacemos un alto para merendar se escuchan unos disparos: el sonido seco y largo como arrastrándose por la sierra. Le pregunto a un abuelo que por allí aparece dónde queda el monolito. Seguimos por la carretera y llegamos al parque Federico García Lorca. Algunos visitantes se fotografían junto a los poemas. También nosotros.


[1] Hauser, Arnold. Historia social de la literatura y del arte. Ed. Labor, Barcelona, 1992. Pg. 17.




























jueves, 14 de noviembre de 2013

Propuesta de un modelo felino de convergencia




El objetivo inicial era encontrar un lugar confortable para el reposo de la panza contemporánea, algunas de las más recientes aportaciones de los sofás nos parecían solitarias. Sin embargo, antes que dedicarnos a una superficie gélida o meramente árida, hemos querido fundamentar nuestras bases sobre este papel tan propicio. Creemos que el resultado de este reposo supone por sí mismo una unidad coherente de sentido, la cual tal vez sea suficiente para constituir una siesta. Se trataría, pues, de una siesta de análisis sobre cuestiones de cercanía calorífica y de la propuesta de un modelo felino de convergencia, y por ende, de familiaridad simbiótica.





 

martes, 5 de noviembre de 2013

Recital en Montalbán






El pasado miércoles 30 de octubre de 2013, dentro de la Ronda Andaluza del Libro, organizada por el Centro Andaluz de las Letras, tuve la oportunidad de recitar en la biblioteca pública de Montalbán, un pequeño pueblo en la provincia de Córdoba. La verdad es que me costó dar con él, de hecho lo conseguí con un retraso de tan solo una semana, pero por suerte en este pueblo son amantes de la cultura y me esperaron. Muchas gracias a todos, especialmente a Ildefonso Pérez, por las gestiones necesarias para realizar el acto, también a la bibliotecaria Alfonsa Cañete Ortiz, por su esmerada presentación, a la concejala de cultura, Ana Salces López, por acompañarnos durante la lectura, y sobre todo a un público encantador, porque entre todos consiguieron que me sintiera como entre amigos. Y por último gracias también a José Antonio Adamuz, director del grupo teatral Almocafre, por su simpatía y conversación. Un abrazo a todos.






martes, 29 de octubre de 2013

Adolescente Szymborska



ADOLESCENTE

¿Yo, adolescente?
Si de repente, aquí, ahora, se plantara ante mí,
¿tendría que saludarla como a una persona próxima,
a pesar de que es para mí extraña y lejana?

¿Soltar una lágrima, besarla en la frente
por el mero hecho
de que tenemos la misma fecha de nacimiento?

Hay tantas diferencias entre nosotras
que probablemente solo los huesos son los mismos,
la bóveda del cráneo, las cuencas de los ojos.

Porque ya sus ojos son como un poco más grandes,
sus pestañas más largas, su estatura mayor
y todo el cuerpo recubierto de una piel
ceñida y tersa, sin defectos.

Nos unen, es cierto, familiares y conocidos
pero casi todos están vivos en su mundo,
y en el mío prácticamente nadie
de ese círculo común.

Somos tan diferentes,
pensamos y decimos cosas tan distintas.
Ella sabe poco, 
pero con una obstinación digna de mejores causas. Yo sé mucho más,
pero, a cambio, sin ninguna seguridad.

Me muestra unos poemas
escritos con una letra cuidada, clara, 
que no tengo ya desde hace tiempo.

Leo y leo esos poemas.
A lo mejor este de aquí,
si lo acortáramos,
y lo corrigiéramos en un par de lugares.
El resto no augura nada bueno.

La conversación no fluye.
En su pobre reloj
el tiempo es barato e impreciso.
En el mío mucho más caro y exacto.

Al despedirnos nada, una especie de sonrisa
y ninguna emoción.

Solo cuando desaparece
y olvida con las prisas la bufanda.

Una bufanda de pura lana virgen,
a rayas de colores,
hecha a ganchillo
por nuestra madre para ella.

Todavía la conservo. 


Wislawa Szymborska
Aquí
Bartleby Editores


viernes, 11 de octubre de 2013

¿Qué significa hablar?




La anticipación de las sanciones anunciadas es un sentido práctico, casi corporal, de la verdad de la relación objetiva entre una determinada competencia lingüística y social y un determinado mercado a través del cual se realiza esa relación y que puede ir desde la certeza de la sanción positiva, que funda la certitudo sui, la seguridad, hasta la certeza de la sanción negativa, que condena a la división y al silencio, pasando por todas las formas de la inseguridad y la timidez. [...] No se aprende a hablar escuchando un cierto habla, sino también hablando, y por tanto presentando un habla determinada en un mercado determinado. Es decir, mediante intercambios dentro de una familia que ocupa una posición particular en el espacio social y propone así a la mímesis práctica de los nuevos miembros modelos y sanciones más o menos alejados del uso legítimo. [...] Así el sistema de refuerzos o de desmentidos sucesivos constituye para cada uno de nosotros una especie de sentido del valor social de los usos lingüísticos y de la relación entre los diferentes usos y los diferentes mercados, sentido que organiza todas las percepciones posteriores de los usos lingüísticos, lo que tiende a asegurarles una gran estabilidad. [...] Este "sentido de la inversión" lingüística regula el grado de coerción que un determinado campo impone en la producción del discurso, obligando al silencio o a un lenguaje hipertrofiado a unos y dejando a otros las libertades de un lenguaje garantizado. Lo que quiere decir que la competencia, que se adquiere por la práctica, implica inseparablemente el dominio práctico de un uso de la lengua y el dominio práctico de las situaciones en las que ese uso de la lengua es socialmente aceptable.

[...] Lo que puede apreciarse no sólo en la manera de vestirse o de comer sino también en la manera de hablar, que tiende a excluir toda espontaneidad, libertad o licencia, algo que esas personas solo se conceden cuando están "entre ellas". Esto es lo que indirectamente señala Labov cuando observa que esa estructura consistente en preguntar abiertamente, en casa de los amigos, el precio de un objeto ("Hey, that´s a nice rug. What did it cost?" - Qué bonita alfombra ¿Cuánto te ha costado?), algo que sería aceptable en los medios populares (donde incluso podría aparecer como un cumplido), en la burguesía se "sustituiría" o revistiría una forma atenuada ("May I ask you what that rug cost?" - ¿Puedo perguntarte cuánto te ha costado esa alfombra?). Sucede que, cuanto mayor es el grado de censura, mayor es también la exigencia permanente del más alto grado de eufemización, del constante esfuerzo por "las formas". 

Pierre Bourdieu
¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos
Akal, 1985


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Un hablar que no se puede oír





En cambio, otros sostienen que hablar y ser hombre vienen a ser lo mismo, o que el modo de expresión del lenguaje (más exactamente, de la lengua materna) es el medio en que se nos dan y pueden manifestarse únicamente el mundo exterior y el mundo interior; por lo menos, pensar y hablar han de ser lo mismo, a saber: logos, y el pensamieto mudo, sólo un hablar que no se puede oír. 

Karl Bühler 
Teoría de lenguaje 
Alianza, 1979



martes, 24 de septiembre de 2013

Ingenuidad y obscenidad a partes iguales

No sabemos quién hizo este collage. Nano asegura que estaba ahí cuando los inquilinos anteriores llegaron. Entre unos y otros, suman algunos años. ¿Alguna fecha impresa? Las piezas que no encajan: esos huecos donde antes no había, donde antes no había nada. Ingenuidad y obscenidad, como una infancia grande pegando recortabes de magia en las paredes, corta-azar en la mirada. También Nano es argentino. También Picasso escribió. Lo que le dio la gana. También hablan las puertas. Hacen de todo las puertas: no acabaríamos nunca de contarlo. Con obscenidad no me refiero al sexo, con ingenuidad no me refiero a la miseria.







sábado, 14 de septiembre de 2013

Fernando Merlo, Eduardo Chivite y la amistad.























Hoy me han regalado un tesoro de los que hasta da vergüenza aceptar. Venía con la dedicatoria por delante. Un ejemplar de la primerísima edición del Escatófago de Fernando Merlo -en la actualidad, prácticamente inencontrable-. Muchas gracias, de verdad.



un cigarro de kifi se te fragua en el dedo
para despues despertarse alegre

despertar para ver que la tristeza
poco ha cambiado por el sueño hondo
que disipa el alcohol porque en el fondo
del vaso de tu vaso el vino empieza
fermentando de nuevo ah la cabeza
herida

no es el hambre (hocico que has de usar) de vida
devoras los vientres mientras abre la mañana

despertar para ver que la tristeza
poco ha cambiado por el sueño hondo
que disipa el alcohol porque en el fondo
del vaso de tu vaso el vino empieza
fermentando de nuevo ah la cabeza
herida

despliega las alas convulsas
al ala fria enmudece
habla luego
ala franca para ese amor
ala bella tu cuello
venas procurando venas
avanzando radiante
oyelo

despertar para ver que la tristeza
poco ha cambiado por el sueño hondo
que disipa el alcohol porque en el fondo
del vaso de tu vaso el vino empieza
fermentando de nuevo ah la cabeza
herida ah la cabeza herida ah la cabeza


Fernando Merlo
Escatófago
Amigos de Fernando Merlo, 1983




jueves, 8 de agosto de 2013

A orillas de un vado Watanabe se sentó y... escribió

























EL VADO

Si vas por la playa donde se vadea el río
verás,
plantadas en el limo,
                largas varas de eucalipto. Están allí
para los caminantes que van a la otra ribera.
                               Una será tu cayado:
con ella tantearás, sin riesgo, un camino
entre las aguas turbias
                y las piedras de resbaloso musgo.

Cuida de dejar hundida la vara
                               con gratitud
en la otra orilla: otro viene:
acaso mi padre
que en las tierras amarillas busca sandías silvestres,
                acaso yo
que regreso, retrasado y viejo,
mirando ansioso mi pueblo que tras el río
ondula o se difumina en el vaho solar.
                                                               Allí,
según costumbre, sembraron mi ombligo
                               entre la juntura de dos adobes
para que yo tuviera patria.

Deja el cayado clavado en el limo.



José Watanabe
La piedra alada
Pre-Textos, 2005