blog de Jorge Díaz Martínez

viernes, 30 de diciembre de 2011

LOS 11 MEJORES LIBROS DE POESÍA EN CASTELLANO DE 2011







LOS 11 MEJORES LIBROS DE POESÍA EN CASTELLANO DE 2011


Sin duda, este ha sido un buen año para la poesía en nuestra pequeña república de las letras. Se ha publicado mucho, lo cual es muy normal, y muy bueno, lo cual ya no es tan normal. Por mi parte, he elegido los once libros de poesía de dos mil once que me han parecido más dignos de aparecer en semejante ejercicio de relativización. Se trata de once libros de poesía escrita en castellano, por lo que no se incluyen traducciones. Es una lista centrada en el panorama editorial español, es decir, en lo que llega aquí con cierta facilidad, aunque haya alguna excepción a esta regla. Cada uno de los seleccionados relevante debido a diversas consideraciones, algunos pertenecen a poetas que ya figuran con claridad en lugares destacados de nuestra tradición, otros son portadores de voces muy distintas que están construyendo el mejor presente para la poesía en castellano, hay también alguna antología, y muchas novedades aparecidas en estos últimos coletazos de 2011.   




1. Juan Andrés García Román, La adoración, DVD ediciones.

2. David Leo García, Dime qué, DVD ediciones.

3. Jorge Riechmann, El común de los mortales, Tusquets.

4. Juan Antonio Bernier, Árboles con tronco pintado de blanco, Pre-Textos.

5. Antonio Martínez Sarrión, Farol de Saturno, Tusquets.

6. Berta García Faet, Introducción a todo, La Bella Varsovia.

7. Luna Miguel, Tenían veinte años y estaban locos, La Bella Varsovia.

8. Luna Miguel, Pensamientos estériles, Cangrejo Pistolero Ediciones.

9. Juan Carlos Reche, Para los años diez, Casa Editorial HUM.

10. Martín Rodríguez Gaona, Codex de los poderes y los encantos, Olifante.

11. Jesús Aguado, El fugitivo, Vaso Roto.




Parecía muy difícil que Juan Andrés García Román pudiera satisfacer las expectativas levantadas ante la fascinación que causó su primer libro, El fósforo astillado. No sólo lo ha conseguido sino que las ha superado con creces. La adoración no es simplemente el mejor libro de poesía de 2011, sino un hito en la historia de la poesía en lengua castellana. Dime qué podría considerarse como el primer poemario de David Leo García, entendiendo que lo anterior era algo más parecido a un ejercicio escolar, en cambio ahora encontramos una voz absolutamente contemporánea, vanguardista, refrescante y a la misma vez muy técnica y experimentada, una apuesta hacia la apertura de las formas y tonos, dirección compartida, aunque cada uno a su modo, con García Román. El común de los mortales, de Jorge Riechmann, continúa en la línea comprometida y de denuncia social característica de su autor y viene a refrendar la validez de una poética sin duda necesaria en cualquier tiempo. Árboles con tronco pintado de blanco, de Juan Antonio Bernier, avanza un paso más en la maduración de unas elecciones, a día de hoy, si cabe, más difíciles, manteniendo las mejores características de un estilo sosegado, contenido y profundo, y afilando una vez más su lápiz neosimbolista a la caza de elucidantes aforismos y atmósferas. Farol de Saturno, de Antonio Martínez Sarrión, llega como un inesperado regalo de ancestrales raíces pero vivas, como un vino largamente fermentado en barricas de roble castellano, es la voz de un patriarca que nos brinda sus últimas sostenidas y ásperas canciones. Introducción a todo, de Berta García Faet, representa, desde el título, desenfado y juventud impetuosa, una lectura ágil, divertida, irreverente, de sonrisa contagiosa y por lo tanto llamada a desbordarse, pero nada de ingenuidades literarias, sino el fruto de una labor consciente y calculada. Tenían veinte años y estaban locos, la antología de la joven poesía española compilada por Luna Miguel, es ya desde su nacimiento una referencia obligada y reveladora de la riqueza, diversidad y renovación de un futuro muy próximo para la poesía peninsular. Pensamientos estériles, de Luna Miguel, si bien no ha supuesto ninguna sorpresa respecto a su anterior poemario, tiene el valor de mostrar la evolución de una de las poetas más influyentes en el panorama poético actual. A partir de las posiciones señaladas en Poetry is not dead, donde ya se manifestaba una actitud arriesgada  y empeñada en la superación de planteamientos pretéritos, se constata la fluidez que ha ganado su discurso, y es de esperar que la joven autora continúe en esa línea. Para los años diez, antología de poetas españoles contemporáneos realizada por Juan Carlos Reche y editada en Uruguay, no ha tenido por el momento distribución en España. Se trata de una antología cuestionable sobre todo en algunos planteamientos del prólogo pero muy atractiva gracias a los poemas, muchos inéditos, y a los interesantes, aunque escasos, poetas incluidos, además de por la serie de entrevistas personalizadas que los acompañan. Codex de los poderes y los encantos, de Martín Rodríguez Gaona, es un libro tan oceánico como su autor, uno de estos poetas cuya trayectoria literaria y vital lleva a poner en evidencia la fragilidad de las fronteras nacionales en cuanto a literatura se refiere. El libro, por supuesto, no refuta tampoco su identidad andina, sino que, al contrario, la asume con la naturalidad, más que de una reivindicación histórica, de una realidad presente, y sobre todo como parte configuradora de un objeto estético en el que la estética no elude ni escapa de la historia, sino que le saca partido. El fugitivo, la poesía reunida -de entre la publicada hasta el momento- de Jesús Aguado, es un afortunado signo hacia la canonización de un poeta cuya importancia nunca está de más recordar para recordar, de este modo, que la honestidad heterodoxa y la independencia literaria deben comportar también, mejor pronto que tarde, su merecido reconocimiento.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Presentación de La adoración de Juan Andrés García Román en la librería Babel de Granada el 15 de diciembre de 2011



El joven abrió el libro de poesía y comenzó a leer. Le pareció que el primer verso era bueno y lo subrayó, leyó el siguiente verso y también lo subrayó. Cuando terminó de leer, dejó el libro encima de la mesa y se fue. Tiempo después, un estudiante de Filosofía y Letras sacó un libro de la biblioteca y lo abrió: estaban todos los renglones subrayados, desde la primera hasta la última hoja.

(La adoración según yo)




Sergio Gaspar, Pepa Merlo, Juan Andrés García Román.








martes, 13 de diciembre de 2011

Lo último de Bernier



Me llegó ayer, ya he empezado a tomar notas para una próxima reseña. Entonces explicaré, me explicaré, todo lo que sepa para explicar por qué, sin nosotros, no hay libro. Y qué buen libro. Muchas gracias.





LA FILOSOFÍA Y DOS GORRIONES


La idea que aletea en las volutas
de la conversación:

volver a la retórica de la pieza que falta
o apoyar la cabeza
sobre un hombro tangible,

el hombro que nos falta.




Juan Antonio Bernier, Árboles con tronco pintado de blanco, Pre-Textos, 2011.


  

miércoles, 30 de noviembre de 2011

UNA PIEZA PERDIDA DE RAFAEL DE CÓZAR





UNA PIEZA PERDIDA DE NUESTRA MEMORIA


Los huecos de la memoria,
de Rafael de Cózar.
Ediciones En Huida.


Ediciones En Huida es una pequeña editorial sevillana que poco a poco está consiguiendo hacerse un hueco en el competitivo sector de la edición en Andalucía. Su fórmula viene siendo apostar por autores inéditos o semi-inéditos que han venido madurando su poética ante la soledad de sus escritorios sin dejarse arrastrar por premuras o modas. Este sello minoritario acaba de inaugurar, sin embargo, una nueva colección con un primer libro de un autor nada desconocido, Rafael de Cózar. A esta apertura de miras le acompaña un nuevo formato y un cuidado diseño, aspectos nada despreciables para arropar adecuadamente la obra.

Como decía, Rafael de Cózar es uno de esos autores isla que sobreviven inmunes a la tracción de corrientes y mareas desde mediados de los 70, alguien muy familiar para cualquiera que alguna vez se haya interesado por la historia de la poesía visual en España, un poeta heterodoxo responsable, entre otras cosas, del hoy ya clásico ensayo Poesía e imagen. Formas difíciles de ingenio literario, un estudio imprescindible para todo el que se interese por la relación entre artes plásticas y arte poética.

Pero lo que aquí nos trae no es eso, sino la “nueva” obra de este ingenio sevillano. Digo nueva entre comillas, porque lo que se recoge en esta publicación es un libro elaborado entre 1977 y 1980, momento en el que el autor ya había encaminado su poética hacía una vía que mostraba abiertamente su simpatía por posturas experimentales paralelas como las del también heterodoxo Carlos Edmundo de Ory o la poesía visual. Esta querencia por lo plástico se aprecia en unos poemas que en ocasiones incorporan abundantes efectos tipográficos y se acompañan de ilustraciones, además de un último apartado dedicado enteramente a la poesía visual y en color. Así pues, de nuevo poesía e imagen se dan la mano gracias a la labor y, todo hay que decirlo, a la paciencia de este extraño espécimen de poeta. Y, evidentemente, gracias también al compromiso de sus editores.

Pero no es este el único atractivo de unos textos cuyo discurso mantiene todavía la frescura y originalidad de ese anhelo de búsqueda y experimentación que precisamente ahora vuelve a estar de moda. Y es que este es sin duda un libro joven, no puede dejar de serlo. Un libro que después de treinta años conserva una especie de filiación genética, un aire de familia que nos recuerda al afán innovador de la poesía más última, que nos hace pensar que estos mismos poemas podría haberlos intentado alguno de los veinteañeros que ahora mismo se esfuerzan por alumbrar sorprendentes y ácidos poemas.

Es por eso que esta obra tiene todas las papeletas para convertirse en el fetiche del coleccionista, del amante de rarezas, o del joven que pretenda indagar en los hilos ocultos de la tradición castellana. Porque, más que otra cosa, este libro es eso: una pieza perdida de nuestra tradición literaria.

lunes, 21 de noviembre de 2011

La poesía de Carlos Pardo

 
Fotografía de Laura Rosal
   
 
 
 
Esta semana publico en Culturamas un intento, muy breve, de aproximación a la poesía de Carlos Pardo acompañando a una también muy breve selección de sus poemas. Podéis leerlos aquí.

martes, 15 de noviembre de 2011

Corteza: cicatriz. Certeza: corte.


  
  
  
  



Ciertas palabras se utilizan/ en vez de otras, dicen. Dice Chantal Maillard. Cuando/ no hay palabras suficientes./ Mejor cuando no hay/ cosa. Después de un par de días salgo de casa a airear mis cicatrices, y: La mente acusa sentimientos:/ segrega. Hila. La mente, no. No hay./ Sólo hay hilo. Saliva. Dice. Crema de tepezcohuite. Tendré cuidado, digo. Ahora tendré más cuidado. Por lo que me cuentas, son quemaduras que acabarán despellejándose y no quedará mucha señal. ¿Qué tiene eso que ver con... no. Quítale absurdo al sentido. Tengo treinta y cuatro rastros.






HILOS



Permanece —¿permanecer?— la carne
herida. Hay cicatriz.

Y la mente —¿la mente?— herida.
¿Herida? No, no hay herida. Si
la hubiese habría sangre. Hay
cicatriz. Tampoco.
Si hubiese cicatriz, sería
evidente. No siempre se ven, dicen.
Ciertas palabras se utilizan
en vez de otras, dicen. Cuando
no hay palabras suficientes.
Mejor cuando no hay
cosa.

La mente acusa sentimientos:
segrega. Hila. La mente, no. No hay.
Sólo hay hilo. Saliva.

La boca seca. No hay saliva. ¿No
la hay? Un hilo forma imagen. La
imagen de un cuerpo. Blanco. Como
todos los que han muerto. No lo he
visto. He visto otros. A ése, no. Pero
forma imagen. El hilo. Algo segrega.

Hambre. Algo dice
hambre. La sacia. ¿Frío?
Algo recuerda la palabra
frío. No la siente. La obvia.

Habrá que levantarse. Aunque sin
saber para qué. Sin saber
tampoco para qué el para qué.
Levantarse y dar vueltas en esta
habitación. O también, cambiar de ha-
bitación. Pero no. Mas seguro es
quedarse aquí, tecleando. Un teclado
es algo conocido. Tienen un
sonido peculiar, las teclas,
cuando se las pulsa.
Quedar en lo reconocible.
—¿Quedar?—Permanecer. Ya dije
permanecer. Ya pregunté. 
Quedar es permanecer
por más tiempo.
Siempre se puede partir.
Partir es dar pasos fuera.
Fuera de la habitación.
De la mente, no. —¿Mente?—
Ya pregunté. Y no hay. Hay hilo.

Partir es dar pasos
fuera de la habitación
con el hilo. El mismo hilo.
La palabra silencio dentro.
Dentro de uno —¿uno?




Chantal Maillard, Hilos, Tusquets, 2007. 





martes, 8 de noviembre de 2011

Tenían veinte años y estaban...

 
 
 
   
 



http://www.culturamas.es/blog/2011/11/08/tenian-veinte-anos-y-estaban-locos/


TENÍAN VEINTE AÑOS Y ESTABAN LOCOS
Edición de LUNA MIGUEL
Edita: La Bella Varsovia, 2011.


Siempre es satisfactorio comprobar que, efectivamente, la poesía no ha muerto. Luna Miguel se encarga de recordárnoslo desde el título de sus libros y desde la antología Tenían 20 años y estaban locos, editada por La Bella Varsovia.

Presenta varias virtudes esta sorprendente antología de poesía joven. La primera es que no se parece a la típica antología de poesía joven. No contiene un programa estético enarbolado a modo de etiqueta de guerra o solapado en burdas pedanterías, no defiende ningún cambio concreto de poética, simplemente señala la natural alternativa generacional mediante la anunciación de una nueva hornada de poetas prolíficos y calientes. No se orienta contra ninguna escuela precedente ni excluye a otras tendencias coetáneas pero opuestas, precisamente porque aúna una diversidad de poéticas realmente independientes. No es diferenciadora, sino integradora. Tampoco es pretenciosa, se anuncia como lo que es: simplemente un catálogo de nuevas voces frescas.  Y por último, se trata de una antología de poesía joven donde los poetas son realmente jóvenes.

Por eso, la única particularidad que aglutina a los seleccionados sobrepasa los márgenes de la literatura: su pertenencia a una generación que ha crecido (nacido, casi) teniendo la world wide web como medio natural de comunicación y, por ende, también como soporte directo de la literatura, ya sea como emisores o como receptores.

Otros rasgos comunes que pudieran deducirse de las poéticas de algunos de los elegidos no serían, con mucho, aplicables al conjunto de ellos. No obstante, sí me atrevo a advertir una cierta frescura y desenfado en el tono que, sin ser tampoco completa novedad, puede empezar a verse como una actitud normalizada, en vez de como una extraña ferocidad marginal o heterodoxaY es que hace treinta años ya de la Movida. Lo suficiente, por lo visto, para que las letras se desperecen y despabilen un poco. No es raro, por eso, que  alguno de estos poetas pueda pensar que, a día de hoy, un tono serio no es una propuesta seria. Y menos a los veinte. Pero, como decía, no existe una tendencia homogénea y creo que eso también debería verse como un signo de salud. Incluso diría que una iniciativa como esta, capaz de agrupar en una misma edición a autores de tan distinto corte, es una buena forma de dejar en evidencia lo infantiles y ridículas que resultan las tradicionales trifulcas entre pandillas rivales de poetas.

Y, realmente, ¿merecen la pena estos nuevos poetas? ¿Tienen algo que decir? ¿No son más de lo mismo? ¿Aportan algo? Mi opinión puede deducirse del párrafo primero. Sólo quiero añadir que, a pesar de las sorpresas que depara la lectura, este muestrario es solo una parte de un proyecto más amplio que bajo el mismo título continúa incorporando apellidos al parnaso de jóvenes poetas y cuyas actualizaciones pueden seguirse on line en el tumblr de Tenían veinte años y estaban locos.





miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dobla el dos de Noviembre

   
     


LXVI








Dobla el dos de Noviembre.

Estas sillas son buenas acogidas.
La rama del presentimiento
va, viene, sube, ondea sudorosa,
fatigada en esta sala.
Dobla triste el dos de Noviembre.

Difuntos, qué bajo cortan vuestros dientes
abolidos, repasando ciegos nervios,
sin recordar la dura fibra
que cantores obreros redondos remiendan
con cáñamo inacabable, de innumerables nudos
latientes de encrucijada.

Vosotros, difuntos, de las nítidas rodillas
puras a fuerza de entregaros,
cómo aserráis el otro corazón
con vuestras blancas coronas, ralas
de cordialidad. Sí. Vosotros, difuntos.

Dobla triste el dos de Noviembre.
Y la rama del presentimiento
se la muerde un carro que simplemente
rueda por la calle.




César Vallejo














jueves, 27 de octubre de 2011

Primer título de una nueva editorial: Fin de viaje.

 
 
 
 
 






                     http://www.culturamas.es/blog/2011/10/27/primer-titulo-de-fin-de-viaje/






PRIMER TÍTULO DE UNA NUEVA EDITORIAL:
IDA Y VUELTA. ANTOLOGÍA POÉTICA SOBRE EL VIAJE
De BEGOÑA CALLEJÓN



Precisamente ahora, en los tiempos de la nube, del e-book, el blog y el hipertexto, cuando la mayoría auguraba el principio del fin del modo Gutenberg, las veletas parecen revolverse e indicar la contraria: proliferan sin mesura pequeñas editoriales que publican papel, iniciativas humildes e independientes que se sirven de esos mismos medios que iban a enterrarlas para abordar un mercado antes inaccesible y ahora satisfecho de escapar al absolutismo de los grandes sellos. Universo paradójico, sin duda: la temida revolución digital, apenas comenzada, es la que ha popularizado, expandido y descentralizado el polvoriento sistema editorial y, en consecuencia, también la propia literatura. A pesar de las arremetidas de la crisis, que hacen caer no pocas de estas encomiables apuestas (pienso ahora, por ejemplo, en La Garúa) continúan  floreciendo nuevas editoriales y de momento no se le ve la punta a esta tendencia al alza. Mientras, algunas de ellas logran consolidarse como referentes indiscutibles en un tiempo record: El Cangrejo Pistolero Ediciones, Alfa Decay, Editorial Periférica, etc.

El volumen Ida y vuelta. Antología poética sobre el viajelanzado como el champagne que bote el mascarón de la recién llegada Fin de Viaje, parece inspirarse en esa misma descentralización a que me refería. Su autora, Begoña Callejón, defiende el planteamiento plural y anticonformista de su composición como un homenaje explícito  al espíritu iconoclasta de Virginia Wolfe, de quien la editorial también hereda el título.

Haciendo suya la máxima de Lope de Vega, la antóloga reúne bajo una misma tapa a noventa y cinco poetas de toda edad y calaña: canónicos como Brines, malditos como Panero, consolidados como Andrés NeumanElena Medel o Vicente Luis Mora, reconocidos como José Luis PiqueroRaquel LanserosJuan Carlos Abril, Rafael Espejo y un largo etcétera, emergentes como Saray PavónMaría SalvadorPablo Fidalgo, e incluso a absolutamente desconocidos, algunos con propuestas interesantes, como Alfredo Rasines. De esta divergente manera, se ofrece al lector la garantía de unos textos de valía razonable y a la misma vez la probabilidad de la sorpresa. Hay que añadir, además, el atractivo que supone la inclusión de un porcentaje mayoritario de poemas inéditos, como los de María Eloy-GarcíaJuan Andrés García RománAna GorríaErika MartínezLuna MiguelJoaquín Pérez AzaústreRaúl QuintoSofía Rhei o Laura Rosal, entre otros muchos. Mediante este crisol de diferencias, el efecto resultante se acerca al de una lista de reproducción aleatoria y, como tal, la apreciación de sus altibajos dependerá del gusto variable que cada lector pueda encontrar en sus páginas. Por otra parte, hay que reconocer que el hecho de que las noventa y cinco reseñas bio-bibliográficas se incluyan -bajo el título de Registro de pasajeros- como un último epígrafe independiente, deja en el paladar un regusto a revista del corazón, aunque sin fotos.

La virtud escondida de este tipo de compendios difusos, heterodoxos y sin pretensiones, es que la única coartada por la que su lectura se deja acometer es, afortunadamente, la del hedonismo puro.

domingo, 23 de octubre de 2011

Anotaciones sobre la lectura de "Hacerse el muerto", de Andrés Neuman, en Culturamas










http://www.culturamas.es/blog/2011/10/23/anotaciones-sobre-la-lectura-de-hacerse-el-muerto-de-andres-neuman/





Me eché las manos a la mente y escuché un insulto en mi cabeza. Volví al último renglón. No había nada.


Ciertos fragmentos comportan un especial valor, no porque sean extractos de un diario, sino porque el autor de ese diario sabe ofrecernos de él sólo unos pocos diamantes, afilados con verdadera humanidad.


Como una poética dramática, el don de la autointerpretación, “simplemente” capaz de emocionar.


Durante la presentación de la obra, a la que tuve el gusto de asistir, el autor reveló su propósito de superar la orientación hacia un cierre inesperado o deslumbrante, pero lo cierto es que, si bien su acometida es a veces suave como la de una ola rasa acercándose a la orilla, muchos de sus telones son también desbordantes, porque su punto final es falso y su suspense continúa en el lector como una onda expansiva.


Sería absurdo ponerse a detallar la diversidad de estrategias narrativas que vertebran estos cuentos: cabos sueltos a posta, como imitando los cabos que también permanecen sin resolver en la vida, ya que, por regla general, no contamos con un narrador omnisciente que nos dilucide las incógnitas. O si lo poseemos, no parece que hable nuestro idioma.


No pasa nada y da la impresión de que esté todo ahí. Con meritoria puntería, la descripción de una escena intrascendente acierta en los detalles que logran sugerir lo no dicho y encender la tensión sobre ese vacío idílico y primero, ese cero de Propp que es a la vez la madre de todas las historias, los últimos compases antes de la tormenta.


No reír mentalmente, no: reír. Desvergonzado y sabio, este humor solo puede venderlo un pescador.


Ya lo decían los gnósticos: como es arriba es abajo y lo que está fuera está dentro. Penetración psicológica y paradoja social.


Sobre la reivindicación, a que tantos se allegan, del cuento como género noble, más aún que como antólogo, la mejor demostración de Neuman ha sido –ya, más lo que venga- en el terreno de la propia creación.


Sin ser, como es obvio, literatura social, sí que se respira un aire de sorna general, cierto carácter propio de la prosa de Neuman, una ojeada nada complaciente sobre nuestras costumbres, convenciones, neurosis y manías que nos roza el ridículo, sin menoscabo de la absoluta seriedad y dramatismo con que también nos viste en ocasiones, a veces simultáneamente con lo anterior, de manera que se obtiene un efecto muy cercano a lo real.


Se incluye una fantasía de ciencia ficción.


Irrespetuoso desinterés por el desenlace. Se deja en evidencia su prescindibilidad respecto a la construcción previa del interés.


martes, 11 de octubre de 2011

Hacerse el muerto, de Andrés Neuman







Andrés Neuman, Hacerse el muerto, Páginas de espuma, 2011.






Vengo de la presentación de Hacerse el muerto, de Andrés Neuman. Como crónica diré que aquello estaba a rebosar. Era de agradecer, sin embargo, el ambiente calmado y elegante de la intelectualidad burguesa granadina, reunida allí de pleno, sabedora del privilegio que la ocasión suponía. Diría incluso que la concurrencia quiso tener el buen gusto de la justa medida aristotélica: ni sobraron asientos ni nadie quedó en pie. Sólo un ligero apelotonamiento al abrirse las puertas de la sala devolvió a los presentes su dimensión de masa. Fue cosa de un momento. Habríamos más de cien y lo más bohemio que vi fueron los rizos grisáceos de Miguel Ángel Arcas llegando un pelín tarde al palco. Bueno, voy a ir abreviando que al final con los nombres propios me enrollo. Yo lo pasé muy bien: entre las presentadoras, el autor y el cortometraje casi no nos dejaron relatos que leer. Y aún así, o mejor dicho, precisamente por eso, a la salida desembolsé mis quince euros a cambio de llevarme el libro a casa. Como Kant demostró que en cuestiones de gusto son inútiles los juicios, no voy ahora a intentar demostraros el mío, sólo presumiré de que de cuando en cuando me creo capaz de separar la parafernalia circense del objeto. No hay demostración mejor que dejar a la literatura... que dejar que la literatura se demuestre a sí misma. Pues de eso fue la noche. Hay anzuelos que se muerden con gusto.






martes, 20 de septiembre de 2011

BASES DEL CONCURSO









































BASES DEL CONCURSO





It is a terrible thing
to be so open; it is as if my heart
put on a face and walked into the world.


Sylvia Plath





Tanto la temática ¿De qué vas como el prodecimiento
sacándome desnuda serán (recreándote en el pecho)
de absoluta libertad del autor en un maldito poemario?

¿De qué vas? ¡A doble espacio! ¡Por cuatro
perras, por quintuplicado!
Todo el mundo va a reírse
Todo el mundo va a medirme, sin entender nada
Ahora todo el mundo va a saber qué soy

Ahora todo el mundo va a saber que soy
blanca en agosto
suave y sencilla

Oh delicada Honey
que abortas y no se lo dices a Nick
y desquiciada Martha
que le cargas el muerto a George:
sí, durante tres segundos también las fui,
como todo aquel que se ennegrece tres segundos
cada década de flor,

pero se supone que esto era un secreto
entre tú, el jardín y yo, los cómplices insólitos
que se descaran y desnudan sólo porque saben que se van a ir
por la mañana.

Todo el mundo va a reírse.
Me van a medir, yo
lucharé
como un animal ciego en un agujero en la tierra, yo
lucharé
(heurística del escondite para hundir la
transparencia), yo
lucharé
contra tu retrato y el galardón a tu retrato
de mí
con la mentira: les diré "ésa
no soy yo".







Berta García Faet, Introducción a todo, La Bella Varsovia, 2011.











miércoles, 7 de septiembre de 2011

miércoles, 24 de agosto de 2011

Ana Gorría en Culturamas




















Más allá de lo supuestamente descriptivo, la atribución pictórica con la que frecuentemente suele aludirse a la poesía de Ana Gorría puede entenderse mejor desde la propia plasticidad de una poética que no distingue dicción de... Seguir leyendo




















domingo, 21 de agosto de 2011

UN TRAGO




















Foto de Laura Rosal



















5
(Yo)

UN TRAGO
de vino mientras a mi lado
yacía un cuerpo. Un demasiado trago
molestia en la nariz, catarata en el torso, conociéndome
mejor que el cuerpo
que yacía a mi lado. Un trago
de vino. Un cuerpo.
El vino no era sangre y el cuerpo estaba vivo.
Sin importancia. No sé
qué significa, pero entre los sentidos que no sé
es el menos grave. Un trago demasiado
y tosí levemente.




















6
(Tú)

Cabeza tronco extremidades ¿qué?
¿Algo más? Algún alma,
la energía mental de imaginar un alma.
Martes miércoles jueves ¿alguna ocupación?
¿Resolver un problema? Dar nombres a las cosas,
pero cómo
tanta seguridad
si el mundo fue inventado antesdeayer.

Si únicamente suena un estallido.
De mi experiencia aquí
me llevo un diosteama
y un noarrojarbasuras.
Tus datos personales se han apagado,
puedes decir "todo me da lo mismo" y significa que amanece tarde.
Y hay flores que se llaman como actrices, síndromes
que se apellidan como tú,
tú, mi animal de mundo,
que en sandalias paseas por el precipicio
y que bailas un vals con los obstáculos,
dueña de cicatrices entusiastas,
sólida gaseosa ¿qué? Amanecen

vidas provisionales
con la luz del que sí que no que sí,
desordenadas como firmamentos,
minusválida fe de creer hoy
en los dioses de dentro de las cosas, en el dios
que vigila el desorden de las cosas.









David Leo García, Dime qué, DVD ediciones, 2011.