blog de Jorge Díaz Martínez

jueves, 11 de abril de 2013

Climas de interior

Sierra Nevada desde mi ventanilla

Salir de un país donde mirar a los transeúntes se considera cívicamente incorrecto
para entrar en otro donde los taxistas te narran sus experiencias de juventud en el extinto servicio militar obligatorio.

Salir de un abril en torno a los cero grados centígrados
para llegar a otro en torno a los veinticinco.

Salir de una nevada
para pisar el sol.

Y, no obstante,
está más fría Córdoba que Trondheim.

Ya se sabe.




martes, 12 de marzo de 2013

Un poema de "Rasguños", de Nieves Chillón


He empezado a leer Rasguños, el último poeario de Nieves Chillón, a quien tendré el placer de presentar en la próxima Feria del Libro de Córdoba, y me está gustando mucho. No siempre los premios literarios decepcionan, o avergüenzan. En este caso, creo que Rasguños se lo llevó por derecho. Os copio uno de los primeros poemas.


Comentario de texto

Con la pluma del cuco has escrito este verso que dice parasiempre
que subrayo y resumo y del cual
extraigo conclusiones como alumna aplicada
analizo su anclaje en el contexto, su intención y su estilo
lo fragmentario y complejo de un discurso tan breve
y propongo lecturas que desaten
definitivamente el lazo
entre ese tú poético que nombras y yo
pues no tengo muy claro que sea yo.


Nieves Chillón, Rasguños, Vitruvio, 2013

viernes, 8 de marzo de 2013

Un peligro para la libertad




La sociedad, la cultura en que vivimos, fomenta y exige que el estudiante se oriente hacia el logro de un empleo y de la seguridad física. Esta ha sido la constante presión de todas las sociedades: la carrera está en primer lugar, y todo lo demás es secundario. O sea, primero el dinero, y segundo, los complejos aspectos de nuestra vida diaria. Nosotros estamos tratando de alterar este proceso, porque el hombre no puede ser feliz con dinero solamente. Cuando el dinero se vuelve el factor dominante en la vida, existe un desequilibrio en nuestra actividad cotidiana. (...)

Como nuestra educación consiste fundamentalmente en la adquisición de conocimientos, nos está volviendo más y más mecánicos; nuestras mentes están funcionando a lo largo de surcos estrechos, ya sea científico, filosófico, religioso, profesional o tecnológico el conocimiento que estamos adquiriendo. Nuestro modo de vivir, tanto en el hogar como fuera de él, y nuestra especialización en una carrera particular, están volviendo nuestras mentes cada vez más estrechas, limitadas e incompletas. Todo esto conduce a un estilo mecánico de vida, a una estandarización mental; y así, poco a poco el Estado, hasta un Estado democrático, dicta e impone lo que debemos ser. Naturalmente, la mayoría de las personas reflexivas se da cuenta de esto, pero por desgracia parece aceptarlo y vive con ello. De modo que esto se ha vuelto un peligro para la libertad. 

Krishnamurti
Cartas a las escuelas
Edhasa, 1984

jueves, 7 de marzo de 2013

"¿Las lecturas del poeta o la métrica de Barcelona?" Transbordo, por Eduardo Chivite



Ayer apareció en Culturamas una reseña más de Transbordo. Poemas del metro de Barcelona, por Eduardo Chivite. Gracias de nuevo, Eduardo. Podéis leerla aquí. O aquí mismo:


Jorge Díaz Martínez
Transbordo
Poemas del metro de Barcelona
(La Garúa Libros, 2012)

Por Eduardo Chivite Tortosa

La Garúa Libros es una editorial independiente de Barcelona comprometida con la poesía de calidad y la joven poesía. Es suficiente echar un vistazo a su catálogo para comprobarlo y descubrir en él nombres de resonancia nacional y traducciones de reputados autores de un interés excepcional para el lector actual de poesía. Joan de la Vega, director de la editorial, la fundó en 2004 y después de dos años de descanso vuelve con Jean-Michael Maulpoix, Jorge Díaz y Sara Herrera. En el actual panorama esta editorial se visualiza como la heredera espiritual de DVD Ediciones, contando con el beneplácito y la amistad de Sergio Gaspar. Si todo esto no bastara, hemos de añadir la calidad y el buen gusto de sus cuidadas ediciones.
Jorge Díaz Martínez (1977) inicia su formación poética en Córdoba y Granada, participando activamente de sus ámbitos culturales y bebiendo poéticamente de diferentes influencias en aquellos años de “amistad y aprendizaje”, como él mismo afirma. La voz de sus amigos poetas, las lecturas comunes, los mismos maestros, pueden verse o leerse en su poética. Y es que Jorge Díaz Martínez pertenece con todo derecho a esa generación de poetas que hoy por hoy son una realidad consolidada. Juan Andrés García Román, Juan Antonio Bernier, Rafael Espejo, entre muchos otros, por citar solo algunos de los que aparecen destacados en las dedicatorias del libro. Su trayectoria poética habla por sí misma, en 2005 ve la luz su primer libro, La piel de la memoria, que se publica en la editorial Visor y mereció el Premio de Poesía Vicente Núñez, y su segundo libro Almizcle y tabaco (2006) fue editado por Pre-Textos, obteniendo el Premio de Poesía Arcipreste de Hita. 
Este libro, texto, textura, tejido, entresijo, artefacto, donde cada poema o cada verso parece remitir a una lectura personal y concreta, “a la maniera de”, nos extraña y sorprende. Esta dificultad añadida contrasta con una “factura de aparente sencillez, pero de entramado estético ambicioso”, afirma en su reseña Agustín García Calvo. Sencillez que ya algunos críticos han catalogado de minimalista, pero otros más acertadamente de “palabras pequeñas”. Importante peligro este a la hora de juzgar o de leer el libro. El transbordo, metáfora del viaje, remite aquí en realidad al discurso de retroalimentación del arte, a la intertextualidad, las voces ocultas detrás de cada poema. No es un viaje interior, ni un viaje a los infiernos, ni nos habla del metro de Barcelona. Es un viaje por las lecturas, las lecturas del metro de Barcelona, de lospoemas quizás escritos en el metro de Barcelona. El poeta lo dice: “¿Cuántas veces, leyendo, no nos hemos saltado la salida, no nos ha devuelto el iris una forma distinta a la esperada?” El primer poema del libro nos devuelve la mirada a modo de poética, una poética compleja, donde nos anuncia curiosamente algunas intenciones. Poema programático del libro que se diferencia intencionadamente por estar escrito en prosa. “El verbo es una caverna” platónica, el logos un trayecto —dice—, las sombras, las luces: “Al volver, apresurado, a la luz, el viajero puede sentir molestias en los ojos”. Se puede notar al poeta inmerso en su lectura, levantar con dejadez el rostro, fruncir los ojos por la luz, la necesidad de enfocar por culpa de su miopía (“Donde miopía / puede leerse usura”) y ver, ver una imagen, un momento, un detalle, quizá sin importancia, pero ver, ver de verdad, como miran los poetas. Juan Andrés García Román en la contraportada del libro nos lo dice: “que recorre la oscuridad (memoria) lleno de ventanas (imágenes)”. Ana M. Caballero lo intuye cuando afirma: “Los poemas de Díaz se detienen en las paradas de Diagonal, Verdaguer, Sants Estació, Drassanes, el Liceu…”. Excusa esta, que en una lectura light la lleva a reseñar el libro tal si se tratase de un poemario temático que recorre paradas, como un transbordo vital Córdoba-Barcelona-Dalián (“Tengo escalas en Frankfurt y en Beijing”). El poeta levanta el rostro y ve el mundo, como en el mito platónico, pero entonces se vuelve a sus sombras o lee de nuevo; lee ahora carteles con nombres de lugares, lugares-lectura, de no-lugares, utopías… Y nosotros leemos poemas con nombres de ¿lugares? Barcelona, la ciudad como tópico de la literatura, como espacio del poema, “la ciudad que sirve de escenario”, cualquier ciudad, como si Jorge Díaz fuese en el metro leyendo a Fonollosa. Y es que este libro juega a llevarnos inmersos, ensimismados, como viajeros subterráneos, y cuando el poema termina, no termina, como un “no llegar o llegar de otra manera” (J.A. García Román), “de forma distinta a la esperada”, translación espacio-temporal (A. García Clavo), transbordándonos de hoja en hoja (“Perdí de vista la mano que me pasaba las hojas”). De hecho, muchos poemas quedan abiertos, truncados, con un final “distinto”, como el que vuelve a la lectura o se da cuenta de que aún no ha llegado su parada: “Eres zumo de limón. / Y la palabra des- / caro”, “(terco según / y argumentar)”, “Quiero decir, de momento”. 
Pero el juego verbal no termina, solo está empezando, la polisemia del lenguaje es un factor metapoético importante en este libro, que tiene por subtítulo Poemas del metro de Barcelona. Pepito Morán en un vídeo-creación resultado de la lectura de esta obra, abre la suya con la definición de “metro”, en un guiño con Jorge Díaz que termina su obra con la definición, según el DRAE, de transbordar (2ª acepción) “trasladar personas […] de un tren a otro” y la palabra metáfora, “traslación”. Trasladar lectores de un poema a otro, leer poemas de una estación a otra… Pero Morán olvida la homonimia entre “metro” y “metro”: medida, métrica, ritmo (“Las escaleras mecánicas / a veces me parecen musicales”). ¿Las lecturas del poeta o la métrica de Barcelona? Metapoesía, niveles de lectura, intertextualidad, voces-estilos-referencias internas (“Lo reconozco: copio”). No nos llamemos a engaño, este libro es una máquina de precisión, de lenguaje engrasado, una red de túneles, de comunicación, un tejido complejo, subterráneo, una forma de mirar, de leer, que, por otro lado, no olvida la vida, las vivencias personales, y nos permite ver al poeta leyendo en el metro, pasear por las Ramblas, fijarse en algo, pensar en el futuro, ir en bicicleta, al mismo tiempo. No en balde, Jorge Díaz es poeta, pero también es doctorando en Teoría de la Literatura y de las Artes y Literatura Comparada por la Universidad de Granada, y se le nota. 
Consciente de ello, define el libro como “tándem”, entre él y el ilustrador, su hermano Pablo Diartínez (nombre artístico), cuyas ilustraciones dialogan con los versos y la poética del autor. Por hablar solo de algunos ejemplos, especialmente significativos me parecen Arterias (p.7), donde se ve un iris azul y las líneas del metro (red de túneles), y Yo estuve aquí (p.65), que reproduce en un ejercicio de simulación el poema “Catalunya”, que termina: “Yo estuve aquí. / He vivido. / Jorge Díaz”, del mismo modo que al pie de la ilustración-pintada podemos ver “PDM” (Pablo Díaz Martínez). Genial lectura del ilustrador, Verbo/caverna(p.57): logos-Platón, túnel-oscuridad, cielo-grafía.
Me gustaría comentar, en el sentido de esta doblez experiencia vital-experiencia metaliteraria (el consabido binomio “vida-poesía”), al menos un poema que se titula “Cubeta”, donde los ecos, la musicalidad y las imágenes nos recuerdan a Bernier (“sus tradiciones pasan por ventriloquía”), a quien se le dedica, también a modo de guiño, de diálogo. Poema, que como todo buen poema, puede leerse de muchas maneras, pero en este libro Jorge Díaz se extralimita para bien, pero no sin peligro. Los poemas están llenos de “gaps”, de huecos, de lagunas… Término que se usa en teatro para hablar de los vacios del personaje literario que el actor debe llenar con partes de sí mismo. En este libro ocurre algo similar. El poeta nos ha dejado pequeños fotogramas seleccionados de una tarde o de un momento, imágenes con un halo nebuloso de super-8, yuxtaposiciones, silencios, no-lugares donde habitar el poema, donde completarlo. Bien aprendida tiene la idea de que el sentido final del poema es cosa que en última instancia compete al lector (Teoría de la Recepción). Ahora, si se pasa o si no llega es cosa que deben juzgar los lectores, pero nadie podrá negar la maestría, ni el atrevimiento. Este poema, como decía, puede entenderse, por ejemplo, como una tarde de playa o como un momento en el metro (“suelo adherente / de envoltorios y vidrios”) leyendo un poema —quizás del último libro de Bernier—, donde hable de medusas o del mar; quizás un charco en el suelo del metro o en el andén de la estación lleve la mente del poeta a un recuerdo reciente: la playa en Barcelona, una cubeta, él bajo el agua cubierto por la luz contemplando una medusa… Quizá todo sea ficción bien ensamblada. Pero podemos ver la luz a ratos llenando la oscuridad de los túneles o atravesando el agua. Alguien que le mira. “La música encharcada”, la soledad sonora… lo que oye, lo que ve, como antes, en otro poema, “los cascos y lectores”. El tema de la soledad en medio de la gente, de la gran urbe, del mundo subterráneo, que nos indica Agustín García Calvo en su reseña. Dos opciones de lectura y múltiples opciones más. Como una broma escrita con ánimo de que yo pueda terminar esta reseña, concluye el poema: “a) El aire comprimido. / b) Una pala de plástico”.

Eduardo Chivite Tortosa
Prof. de Literatura Dramática de la ESAD de Sevilla




sábado, 2 de marzo de 2013

Escribir es distinto


 
No es frecuente recuperar un libro cinco años después de haberlo prestado, pero a éste pude seguirle la pista. Recuerdo los meses en que lo leí por primera vez, me influyó en cierta medida a la hora de escribir algunos poemas, creo que es el libro que estaba leyendo en la cama la noche que aparece en un poema inédito y también hablo de él en una entrevista. Cuando lo recuperé, pensé en si su lectura me retrotraería a aquel tiempo. Solo tenerlo en la mano me hace respirar mejor. No he tenido tiempo de volver a leerlo, hasta hace un rato, y he recordado este poema al reencontrarme con él. No es el único del libro, desde luego, que recuerdo, que me encanta o que os copiaría. Es solo un buen poema de un gran poeta. La edición no es bilingue, una pena.


200 AÑOS

encorvado sobre esta hoja de papel en blanco
a las 4 de la tarde, he
recibido una carta de un joven poeta esta mañana
informándome de que yo era uno de los autores
más importantes de los últimos 
200 años.
bueno, uno no puede creerse cosas así
sobre todo si se ha pasado como yo
este último mes,
paseando de aquí para allá,
pensando,
me estoy volviendo loco, sin duda,
y luego pensando,
ya no puedo 
escribir.

y entonces recuerdo las fábricas,
las cadenas de producción,
los almacenes,
los relojes para fichar,
las horas extras y los despidos
y los flirteos con las chicas mexicanas
en la cadena de montaje;
cada día todo estaba minuciosamente planificado,
siempre había algo que hacer,
había cosas más que suficientes que hacer,
y si no aguantabas el ritmo,
y si no eras listo y rápido y
obediente,
te veías en la calle con los gorriones y los
vagabundos.

escribir es distinto, está flotando ahí fuera como el
aire blanco, estás colgado de la cuerda floja,
estás sentado en un árbol y ellos venga darle 
al tronco con una
motosierra.

uno no lleva un fular de seda al cuello,
ni tiene acento inglés,
ni le llegan giros de damas aristocráticas de Europa
con maridos
ciegos e impotentes.

se parece más a un vertiginoso partido de hockey
o a cruzar los guantes con un hombre
25 kilos más pesado y diez años 
más joven, o
es como gobernar un barco entre la niebla
con una damisela loca aferrada a tu
cuello

y en todo momento sabes que has colado
algunos escritos bastante obvios, que
te han otorgado un reconocimiento inmerecido, por cosas que escribiste por casualidad o
que en realidad no decías de corazón o te traían
sin cuidado.

bueno, ayuda
tener suerte.

aun así, por otro lado, a veces lo 
has hecho tal como siempre supiste que debía
hacerse, y en ese momento sabías que era
tan bueno como cabía hacerse,
y que quizá tú lo habías hecho mejor,
en cierta manera,
que cualquier otro en mucho tiempo
y
te permitías sentirte 
satisfecho por ello
un par de 
segundos.

te apretaron los tornillos
con declaraciones acerca de 200 años,
y cuando solo lo dice un individuo, no pasa
nada
pero cuando lo dicen 2 o 3 o 4,
es entonces cuando tienden a abrir la puerta a 
un manicomio.
te dicen que dejes el tabaco y
la bebida, y luego te dicen que
tienes 25 años buenos por delante y
luego
tal vez diez más para disfrutar de la
vejez
mientras chupas de la teta
de las recompensas y
los recuerdos,

Patchen ha desaparecido, te necesitamos, tío
todos te necesitamos por esa
agradable sensación justo encima del 
ombligo:
saber que estás ahí en algún cuartito en
el norte de California escribiendo poemas y
matando moscas con un matamoscas
roto.

te pueden matar,
los elogiadores te pueden matar,
los jóvenes te pueden matar,
igual que los chicos de ojos azules en depts. de literatura que envían efusivas cartas
escritas a mano
en papel pautado
pueden matarte,
y todos están en lo cierto:
2 paquetes al día y la botella
pueden matarte
también.

naturalmente,
cualquier cosa puede matarte
y algo acabará por conseguirlo,
al cabo. lo único que puedo decir es que
hoy
acabo de poner una cinta nueva
en esta vieja máquina de escribir
y estoy contento de cómo
funciona y eso contribuye a que hoy sea mejor que un mero día cualquiera,
gracias.

Charles Bukowski
¡Adelante!
Visor, 2007

sábado, 23 de febrero de 2013

La intimidad era esto ("Transbordo", por Elvira Ramos)



Y una reseña más de Transbordo. Poemas del metro de Barcelona, esta vez por mi querida amiga Elvira Ramos. Creo que no ha sido muy objetiva. Podéis leerla en Ronda Somontano. O a continuación:



La intimidad era esto.

por ELVIRA RAMOS

Siempre, o a veces, que nos preguntamos qué es la vida se nos llena la boca de largas parrafadas metaliterarias que no hacen sino confirmar la frase manida pero tan cierta de “la vida es lo que pasa mientras creemos que vivimos”.
Esa sería la tesis defendida por Jorge Díaz en su libro TransbordoPoemas del metro de Barcelona. En él nos recuerda la importancia de reconocernos en los pequeños detalles, en las músicas e incluso ruidos que acontecen a nuestro alrededor.
Tiene Jorge, creo que siempre lo ha tenido, aún cuando ni él lo tenía tan claro, y a la relectura del personal y preciosista Almizcle y Tabaco (Pre-textos, 2006), con “versos” como éste: “Tiene dieciocho años,/sus rastas son rubias como la miel,/ siempre anda descalza”, un yo poético exquisito y pequeño, detallista, una formalidad vanguardista que nos recuerda a aquellos locos de la sonoridad de la poesía de finales del XIX y principios del XX. Como si en su vida poética conviviera con aquella “libélula vaga de una vaga ilusión”.
Sin embargo, para comprender dónde radica lo exquisito de este libro, debemos saber que lo que pretende es enriquecer al concepto literario por medio de la omisión de conjunciones. Pero con esta licencia no consigue alejar al público de su poesía, sino más bien, permite que de nuevo nos reconozcamos en cada uno de los rincones del metro de Barcelona, en el que la vida pasa en las mismas formas que en cualquier otra ciudad.
De manera inteligente, nos va llevando por las líneas del suburbano como quien queda con nosotros en cualquier andén de una estación, solo para charlar, porque hay conversaciones que sólo se pueden mantener si sabes que no tienes un destino, que tienes todo el tiempo del mundo, que de hecho, con Jorge Díaz, podríamos tomar el circular solo para disfrutar de las vidas que pasan cuando nosotros pasamos por ellas.
Una sonoridad, la de este poemario, que huele a café por las mañanas, que suena a raíles y vagones frenando, a respiraciones jadeantes de los que llegan tarde o pronto, según se mire, a miradas lejanas y furtivas, a la que siempre toma el mismo tren que tú, desde hace cinco años, pero aún no sabes su nombre.
No es difícil encontrar algo de nosotros mismos en los poemas de Transbordo, porque todos vamos siempre de paso hacia algún sitio.
Además, y en otro orden de cosas, la metáfora de la vida no es sino una realidad cuando nos encontramos solos ante ella. Menos mal que contamos con la palabra como billete de acceso, y con la poesía, como recurso de espera, cuando el tren se retrasa.

viernes, 15 de febrero de 2013

Transbordo en México



Hace unos días apareció en el Periódico de Poesía de la UNAM esta reseña de Transbordo. Poemas del metro de Barcelona, por Andreu Navarro. Os dejo aquí en enlace:  De nuevo es un poeta adaluz quien viene a publicar...

 

domingo, 3 de febrero de 2013

Berta García Faet: poesía fresca y hedonista




Soy un ser de deseo:

1. Sé lo que es una revuelta de hormigas rojas
africanas
por entre las piernas.

2. Sé lo que es llegar a morderse los labios.

3. Sé lo que es decirle, por ejemplo
oh qué interesante

mientras pienso
oh Dios lo que te haría

Berta García Faet
Fresa y herida, Instituto Leonés de Cultura, 2011 


lunes, 21 de enero de 2013

La poesía de Luis Melgarejo


 
Publicado en  http://www.culturamas.es/blog/2013/01/02/luis-melgarejo/

 
Luis Melgarejo es uno de los autores más interesantes y a la vez más ignorados del panorama poético actual. No es de extrañar, pues de alguna manera la propia poesía  de Melgarejo se ha ganado a pulso su marginalidad merced a unas opciones de escritura individualistas y voluntariamente opuestas a las consideraciones estéticas convencionales en los circuitos establecidos de poesía.  A un primer libro avalado por el prestigio del Premio Hiperión, Libro del cepo, le sigue un segundo que obtuvo el Javier Egea de Poesía en su segunda convocatoria, cuando todavía no lo editaba Pre-Textos, hecho del que podemos maravillarnos, teniendo en cuenta la infrecuencia con que libros tan arriesgados y personales como Los poemas del bloqueo consiguen ser respaldados por un jurado institucional. A partir de ahí, silencio. Encuentro como la nota más peculiar de su escritura la disonancia entre unos moldes clasicistas –con frecuencia, rígidamente métricos- de escritura y un discurso ideológicamente inconformista. El ensamblado de ambas características produce en su primer libro una ironía constante que alcanza en ocasiones al sarcasmo. En su segundo, un extraño idiolecto rural-culto cargado de ese malestar contenido que en los pueblos perdidos de la España profunda con tanta facilidad florece. Escritura-arte sin concesiones al remilgo. Escritura dura y pura.



Luis Melgarejo (La Zubia, Granada, 1977) ha publicado hasta la fecha dos libros de poemas: Libro del cepo (Hiperión, Madrid, 2000), con el que obtuvo el XV Premio de Poesía Hiperión, y Los poemas del bloqueo (Cuadernos del Vigía, Granada, 2008; 2ª edición corregida y ampliada), que fue Premio Javier Egea de Poesía en 2005. A lo largo de estos últimos años, poemas suyos se ido recogiendo en numerosas antologías y revistas literarias a ambos lados del Atlántico. Imparte talleres de creación literaria y animación lectora en bibliotecas, centros educativos y centros de enseñanza de adultos de toda Andalucía.  Junto con su familia y la gente de la Asociación Cultural La Zagüía, regenta La Casa con Libros, alojamiento rural situado en el pueblo de la Zubia, un espacio que aparte de como alojamiento funciona además como biblioteca y centro social que semanalmente acoge actividades culturales de toda índole. En colaboración con el colectivo La Palabra Itinerante, investiga en el ámbito de la poesía escénica y de la pedagogía literaria y, junto con el guitarrista bonaerense Esteban Jusid y el artista plástico granadino Iván Izquierdo, saca adelante desde hace ya unos años Subdesarsur, espectáculo interdisciplinar que aúna poesía, música y pintura. Actualmente y mientras espera a que España deje de ser la de los Reyes Católicos, ha fijado su residencia en Łódź (Polonia).


 /viaje de negocios

.tengo que preparar unas palabras
unos veinte minutos
de palabras
sobre viajes
.unas palabras
para ser seguro escuchado
atenta y respetuosamente
por unas
pongamos
cuarenta
personas
que apenas
o sólo
conozco
de nunca
y no obstante acudirán
porque así es preciso siempre en todas partes
y así ocurre
.soy un profesional de la palabra
con un cierto prestigio
y unos más que aceptables honorarios
-a nadie ha de extrañar sea contratado
ya casi viva de esto
y acuda algún ocioso
desocupado oyente a ver qué digo

.pero

tengo que preparar unas palabras
unos veinte minutos
de palabras
sobre viajes


                    
/exequias

.con el odio secreto de las madres .

                        -de los mandados vuelve son las ocho
                       
Los árboles aquellos hoy tan altos
De los inviernos jóvenes del parque
Con su anorak celeste hasta los pómulos

                        -ella niña

De los mandados vuelve de las norias
A la casa del padre poderoso
Para meterle el miedo en la mortaja

                         -fuera el silencio cerca las aceras
 .
 .
.anudado por dentro de las hijas
                    

(de Libro del cepo)



                        Marsella

No sé ya recordar el nombre exacto
que tuvo esta ciudad sobre la lengua
de aquella que paró conmigo entonces
la prisa de las calles. Era menos
mortal la vida entonces, suficiente
llegar a fin de mes sin las historias
felices del amor y más violenta
la furia de las pieles contra el lucro
sagrado de la usura y de las diestras
políticas sociales de esta V
República Francesa. Sin papeles,
a golpes ya devueltos la sacaron
legales de la casa. Solamente
me acuerdo de sus pechos africanos.



Tengo tu olor a pies rondando por la casa


Son las 7 perfectas para el odio.
Son las 7 perfectas para el frío.
_________________________________x
Son siete veces siete dicen siempre.
_________________________________x
_________________________________x
Ya se oyen los gargajos y los coches,
las vísceras tan nuestras. Amanece.
_________________________________x
Hoy vuelvo a madrugar sin proponérmelo,
copón. Haré café. Iré a cagar.
_________________________________x
Haré café, defecaré. O así:
La lana macilenta de los desmadejados
después de las cocinas olorosas.
_________________________________x
_________________________________x
Que no haga música,
me dicen. Que la busque.
Pero que no me quede machacón.
_________________________________x
Ni prosaico tampoco.
_________________________________x
_________________________________x
A ver: La blanca lápida del alba,
el frío alicatado. No hay manera.
_________________________________x
_________________________________x
Pasillos y ventanas. Ya sé del inquilino
que vuelve a estar a solas con su nadie.


(de Los poemas del bloqueo)



CAVE CANEM

                                
Dentro de un perro, sí,
                                
dentro de un perro caben
mordiscos, obediencia, ladridos, desamparo,
carlancas, madres, lobos, costillares,
cadenas herrumbrosas, candados antiquísimos,
la luz esa que alumbra la infancia en la memoria y
tiritañas raídas por la friega del hambre,
la certeza del pienso y
                                                             cabe el odio y la paz,
las raigambres profundas de la dicha más lenta,
los orines calientes del mozuelo humillado,
la divisa del miedo, los linderos del mundo,
el desguace infinito del motor de la furia,
las pupilas vidriosas que asolan las cunetas
de los caminos rectos y el insomnio,
las lonjas, las aduanas, los montes de piedad,
las cuevas cuando el fuego era un milagro,
alijos, malas pulgas, el pudor,
los zurdos y los diestros, escrutinios,
nitrógeno, potasio, cariño y mucho fósforo y
la osamenta pelada de un gallo de pelea
y un sigilo entre jaras y una asfixia de siglos
y estos nudos que aprietan como aprietan mis puños
el doble corazón de las urgencias
que late en la espesura y
                                                                  también caben los soles,
el cáncer, odaliscas, las sobras, lo caduco,
tus manos, nuestras vidas, mis clavículas,
los cerros, los furtivos, la sed, la burocracia,
el tuétano de un fémur de los de relicario,
miserias, emboscadas, braseros, azadones,
la soledad feliz, el yugo, confidentes,
los jornales manchados de sangre compañera,
la escarcha en el verdín de los estanques,
los golpes, las palabras, el silencio,
los tristes uniformes de un ejército firme,
punzones, maceteros, artilugios modernos
que parece que sirven para viejos quehaceres,
la lógica del jueves, lo amargo de estas vísceras,
condenas, dentelladas, apuros, callejones
y hermosas tachaduras mucho más verdaderas
que lo escrito al dictado del anhelo imperial
y el solsticio de invierno y las cerezas maduras
y el azar y la industria y
                                                               caben canes, canicie,
canículas de asfalto y podredumbre,
pistones, cartapacios, escorzos, nervios, censos,
las cosas sin sus nombres, la lengua que se da,
el mar, las motosierras, el vértigo, los rabos,
la piel de los membrillos, los líquenes graníticos,
la tierra apisonada, pereza y mansedumbre,
quinquenios, maquis, dudas, las perreras,
desórdenes, cuarteles, coltán, la numismática,
trescientas biblias coptas, el precio de la carne,
cabriolas, garrapatas, la raza y el moquillo y
la voluntad del amo y
                                                            también cazuelas, llagas,
laúdes, pedigríes, chilabas, desconcierto,
hollín, balates, yunques, gatos, sogas,
pinceles, hemiciclos, olvido, longanizas,
susurros, diagonales, microprocesadores,
el fiel de la balanza trucada de los justos,
la mística, la leña, sudor, fideicomisos,
las sonrisas sinceras, las mentiras piadosas,
el jazz, la levadura, lo falaz,
las florecillas blancas de las papas,
la pólvora, los trenes, pequeñas alegrías,
neblina, vecindades y más de cinco mil
cadáveres anónimos según la luz que arrojan
los datos más recientes relativos
a las fosas comunes de desaparecidos
de esta provincia nuestra.                
                                                                       Dentro de un perro, sí.

Dentro de un perro cabe la historia verdadera.

(inédito)

miércoles, 2 de enero de 2013

Algunos de los mejores libros de poesía de 2012





Este año 2012 no he leído todas las novedades que quisiera, y por eso esta lista incluye una lista de deseos. Me he dedicado, en cambio, a leer autores publicados algún tiempo atrás, especialmente a Alejandra Pizarnik, César Vallejo, Guillaume Apollinaire, Jose Ángel Valente, Octavio Paz, Lord Byron, Juan Bernier, Zhuang Zhi, Roberto Bolaño (poeta), T. S. Eliot, Friedrich Hölderlin, Wislawa Szymborska, Mallarmé o Sylvia Plath, entre otros. Pero también he ido sacando tiempo para leer o releer a poetas contemporáneos como Raúl Quinto, Luis Gámez, Sandra Santana, Ana Hidalgo, Elena Medel o Elvira Ramos, y sobre todo a las varias decenas de poetas andaluces que leí parcialmente junto a Ana Isabel Alvea para realizar La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones En Huida, 2012). A propósito, también he leído algo de prosa, menos de la que me gustaría, es cierto, pero quiero mencionar estas cuatro recomendaciones: Fresy Cool de Antonio J. Rodríguez, Los que miran el frío de Francisco Onieva, Faula de Begoña Callejón y Yo serví al rey de Inglaterra de Bohumil Hrabal (mi personal descubrimiento narrativo de este año). Y por último, la susodicha arbitrariedad que conforma las listas de poemarios publicados durante 2012. Renuncio a toda pretendida objetividad: esta lista está conscientemente limitada (condicionada, determinada, etc.) por mis circunstancias personales -o por mi posición en el campo, que diría Bourdieu- hasta el punto de no tener más valor que el que a dicha posición pueda atribuírsele como atisbadero de lo que en el panorama editorial español se ha movido durante estos últimos doce meses en los que, por cierto, yo mismo he publicado dos libros que añado como síntoma de extrema falta de objetividad y modestia. Por si esto fuera poco, y como decía al principio, incluyo además algunos poemarios que todavía no he leído, que deseo leer y que al mismo tiempo no necesito leer para saber que merecen un lugar en ella. Los ordenaré alfabéticamente atendiendo a la primera letra del título, para mayor inri. Y para terminar, ya de verdad, decir que el acontecimiento poético del año no ha consistido tanto en la aparición de un libro de poesía como en la desaparición de una editorial. Correcciones, sugerencias, insultos y despropósitos, bienvenidos.


Antibiótico, Agustín Fernández Mallo (Visor, 2012) -Deseo
Climax Road, Vanesa Pérez-Sauquillo (Rialp, 2012) -Goodreads review
El libro de la crueldad, Layla Martínez (LVR Ediciones, 2012) -Deseo
El sueño de Visnu, David Meza (El Gaviero Ediciones, 2012) -Goodreads review
Hay una araña en mi clavícula, Sara Herrera Peralta (La Garúa Libros, 2012) -Goodreads review
Interior metafísico con galletas, Alberto Santamaría (El Gaviero Ediciones, 2012) -Deseo
La bicicleta del panadero, Juan Carlos Mestre (Calambur, 2012) -Deseo
La plaga [remastered], Raúl Alonso (Editorial Cántico, 2012) -Goodreads review
La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces, Ana Alvea Sánchez y Jorge Díaz Martínez (Ediciones En Huida, 2012) -Libro propio
Poesía escogida, Giorgio Caproni (Pre-Textos, 2012) -Leyendo actualmente
Sentado junto al muro, Rafael Antúnez (Editorial Cántico, 2012) -Goodreads review
Transbordo. Poemas del metro de Barcelona, Jorge Díaz Martínez (La Garúa, 2012) -Libro propio
Una luz que viene de fuera, Joan de la Vega (Paralelo Sur, 2012) -Reseña
365 haikus y un jisey, Joan de la Vega (Rúbrica Editorial, 2012) -Deseo
72 demonios, de Javier Gato (Cangrejo Pistolero Ediciones, 2012) -Deseo