blog de Jorge Díaz Martínez

miércoles, 11 de enero de 2012

Lecturas ferroviarias



Tengo que agradecer públicamente a Ana Isabel Alvea que me haya invitado al club de lectura de La Casa del Libro de Sevilla para comentar mis poemarios y salir de tapas, después, con algunas de sus intrépidas lectoras, Паола КаренинаHelena Con Hache y Reme, quienes me pusieron en serias dificultades con sus curiosas preguntas y me rellenaron debidamente de boquerones en adobo y otras delicatessen. Gracias por estas horas de gula y literatura en tan buena compañía!

Y a quienes no avisé, reitero mis disculpas, de verdad. Soy extraintrovertido.

También me entrevistaron para el programa cultural de una cadena local andaluza, en diferido, así que, otra toma, cortar, grabar, repetir, así no, mejor desde aquí, cuando yo te diga, sigue por donde ibas hablando, vale?... 

A la vuelta, pude dedicar un tiempo a leer, y a disfrutar del sonido ambiente: el haber vivido unos años fuera de Andalucía me hace atender con gusto la musicalidad de sus hablas populares, y el vagón iba ocupado por un grupo de dinamizador@s de Guadalinfo que dinamizaban de lo lindo... La nota surrealista, es decir, menos superficial, la puso un ex-legionario en plena posesión de sus facultades espirituosas que subió tronando en la parada de Antequera. Al primer golpe de vista, recordaba a un Alan Moore, pero con más barba, y acabó bramando versos del tipo: Yo firmé mi muerte ante la bandera/ por esta mierda de patria. Con repetición melancólica, apagada, en: por esta mierda de patria... España...







...la etiqueta se ha convertido en una paradoja que significa nada y demasiado a un mismo tiempo.



Diana Cullell, 
La poesía de la experiencia española de finales del siglo XX al XXI, 
Devenir, 2010.




3 comentarios:

la chica de las biscotelas dijo...

ains!

;)

emiliano dijo...

lindo conversar con paola.
linda sevilla.

lindo conversar con paola en sevilla.

(y los boquerones también).

saludos.

Anónimo dijo...

Vaya, así que este era el misterioso libro que leías en el tren, una lectura muy interesante, no desaprovechas el tiempo. Besote