blog de Jorge Díaz Martínez

jueves, 8 de agosto de 2013

A orillas de un vado Watanabe se sentó y... escribió

























EL VADO

Si vas por la playa donde se vadea el río
verás,
plantadas en el limo,
                largas varas de eucalipto. Están allí
para los caminantes que van a la otra ribera.
                               Una será tu cayado:
con ella tantearás, sin riesgo, un camino
entre las aguas turbias
                y las piedras de resbaloso musgo.

Cuida de dejar hundida la vara
                               con gratitud
en la otra orilla: otro viene:
acaso mi padre
que en las tierras amarillas busca sandías silvestres,
                acaso yo
que regreso, retrasado y viejo,
mirando ansioso mi pueblo que tras el río
ondula o se difumina en el vaho solar.
                                                               Allí,
según costumbre, sembraron mi ombligo
                               entre la juntura de dos adobes
para que yo tuviera patria.

Deja el cayado clavado en el limo.



José Watanabe
La piedra alada
Pre-Textos, 2005




miércoles, 7 de agosto de 2013

El flexo es la luna de los insectos























Panorama y semiótica de los insectos



Mariposilla plateada que revoloteas
entre mis dedos cuando tecleo,
escarabajo esmeralda, pues bien, 
todas las modalidades explicativas tendrían la forma de un zapato 
si el pensamiento abrazara la labor, tal y como se concibe:
el flexo es la luna de los insectos.








jueves, 1 de agosto de 2013

Un investigador escribe





Un investigador escribe un estudio sobre literatura hispanoamericana. Cada vez que cita a otro autor, incluye la referencia bibliográfica entre paréntesis, con el año de edición de la obra y la página o páginas correspondientes. En ocasiones, por necesidades explicativas, también se cita a sí mismo, ya sea en otras obras o bien en esta misma obra. Cada vez más citas de sí mismo se van acumulando, y cada vez la página referida aparece más próxima a la que incluye la cita. Posteriormente, el investigador procede a citar referencias en esta misma página. Y luego, dos renglones más arriba. Y luego, en esta misma frase. Todo el texto se vuelve un enjambre de signos y paréntesis. Por fin, el investigador se refiere a un término que es una cita del mismo, es decir, del propio término. Y añade, la cursiva es mía. Tras lo cual, abandona el ejercicio y se ilumina.