blog de Jorge Díaz Martínez

jueves, 29 de julio de 2010

VIVIR DONDE EL SOL SALE MÁS TARDE


EL ALBAICÍN

Vivo en un barrio donde si te encuentras con un amigo antes de las 12 de la mañana (cosa poco probable), imperdonablemente, te preguntará: “¿Dónde vas tan temprano?”.

Antes de las 11,15, el Panadero loco todavía no ha sacado el pan. La carnicería árabe está cerrada. Los bazares y las teterías, también, al igual que el cíber. A esa hora, por las calles del Albaicín Bajo todo el mundo duerme, sólo se llega a ver a unos pocos madrugadores que se encaminan mecánicamente a sus escasos puestos de trabajo o, carpeta en ristre y legañas, suben a la universidad. Todas las persianas están bajadas. De las ventanas asoma todavía un ligero pero inconfundible regusto a hachís flotando en el aire limpio de la mañana. Dentro de un mes, esto será una selva. No un aroma liviano, sino la exuberancia de los balcones cuajados de macetas, como una inundación de perfumes esmeraldas que empezará en el Camino del Sacromonte y no terminará hasta pasada Calle Elvira.

Como decía, vivo en un barrio donde madrugamos muy pocos.

1 comentario:

alexandra dijo...

¡Qué gran verdad! Y, si te pasas por el Realejo, hasta la una no ves a la gente... camino de tomar unas tapas. Grandes son los barrios en los que madrugan unos pocos.