Reseña aparecida en Cuadernos del Sur, del Diario Córdoba.
EVA HIDALGO
ORDEN INVERSO
EDICIONES EN
HUIDA, 2024.
Eva
Hidalgo, poeta, profesora, dinamizadora cultural y cordobesa de adopción y de
elección, ha publicado este año en Ediciones En Huida su segundo poemario: Orden
Inverso. El libro lo componen doce cantos circulares que, como
premoniciones, concluyen en el aciago año de 2020. Se trata de una obra más
crítica que lírica, cuya sintaxis estilística va hilando realidades
aparentemente distanciadas pero vinculadas aquí por la mirada onírica de la
autora, quien pone en evidencia las relaciones de poder que las sustentan y en
las que, ineludiblemente, los lectores nos hallamos implicados. Las citas
iniciales de Paul Celan y de Heidegger ya nos dan una pista sobre la disposición
de la autora ante un lenguaje entendido como cárcel y hogar al mismo tiempo,
una jaula cuyas limitaciones solamente nos permiten señalar con gestos torpes aquello
que verdaderamente quisiéramos expresar. Tienen algo de bíblico estos himnos de
aspiración universalista, de tríptico del Jardín de las delicias del tonto
sapiens global. Se repite en todos ellos el leit motiv de los «peligros indefinidos» y un estribillo final con
variaciones que apunta hacia una «sed» aquí interpretable como
insatisfacción orgánica y moral, biológica y cultural. En este Orden inverso
nadie sale bien parado: ni la ciencia, ni la historia, ni los nacionalismos, ni
las infancias traumáticas, ni los inmigrantes ahogados, ni los ecosistemas
devastados por el capitalismo, ni las mujeres condenadas a estereotipadas
improntas sexuales, ni los trabajadores consumidos en su propia vorágine de
productividad, ni los sintecho que buscan con sus bolsas de plástico cobijo en
nocturnas estaciones de autobús… todas estas figuras quedan presas de una misma
explotación inescapable. Le gustaría a la autora formular un hipotético orden
menos torcido, en el que los hormigueros de bípedos humanos funcionaran una
pizca mejor. Y su protesta es este alegato: una poesía social figurativa. A Eva
Hidalgo le queda la sed y la palabra.
