blog de Jorge Díaz Martínez

jueves, 25 de enero de 2018

Mensaje en el espejo


24 de enero de 2018

Qué difícil es vivir en este mundo para las personas sensibles. Nosotros mismos nos apagamos para dejar de sufrir, para vivir una realidad prosaica que no nos corresponde, alejados de nosotros mismos, olvidados de nosotros mismos, de nuestra forma de ser y de sentir, distraídos en el ajetreo de la vida. 

Pero a veces recordamos y sentimos. Hay muchos de nosotros que, incluso, prefieren no sentir: es demasiado complicado. Es más sencillo y fácil llevar una vida normal, sin más complicaciones que las de -ya de por sí complicadas complicaciones de una vida normal... Llenarse de quehaceres y preocupaciones, o simplemente luchar por sobrevivir económicamente en esta realidad, ya es suficiente.

Nunca escaparemos totalmente de la magia. Siempre llamará, golpeando imprevistamente, suave o fuertemente con sus nudillos, a despertarnos de nuestro sueño. A recordarnos quiénes somos en realidad. A recordarnos que no podemos escapar de lo que somos. 

Si no creemos en las casualidades y sí en las señales, sin llegar al agobio interpretativo de cada detalle que acontece, nos rodea y nos traspasa. Si hemos perdido el sentido de quienes somos. Si hemos vivido y sentido cosas que no podemos explicar completamente, o que simplemente nunca comprenderemos...

Nosotros mismos embotamos nuestra sensibilidad, en el alcohol, el tabaco, las drogas, el queso fundido... O es la intensidad de nuestras emociones la que nos lleva, sobre todo durante nuestra juventud, y a veces hasta el abismo, a entregarnos a la encantadora voluptuosidad de las sustancias espirituosas... que nos emborronan y embrutecen liberando el ánima animal de los instintos primarios... lo que es muy relajante y liberador... ¿Y qué otras puertas abrimos y cerramos al hacerlo? Supongo que... no tengo conocimiento bastante para... tener una opinión universalizadora en todo tiempo y lugar. 

La intensa sintonía que sentimos, a veces, nos asusta, la apartamos, la ignoramos, la evitamos... confundidos en el ejambre de las construcciones mentales mediante las que intentamos saber cómo vivir, mediante las que tratamos de sobrevivir, porque de momento no sabemos hacerlo de otra manera o no nos queda mucha más opción en realidad... en esta realidad... o tal vez sí.

Un beso