blog de Jorge Díaz Martínez

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Mira qué duquelas tengo





Y un clavo saca otro clavo
y una penita otra pena.

Cuanto más vieja más pesa
la pena cuanto más vieja.


MIRA QUÉ DUQUELAS TENGO

En las fotos aflora lo perdido.
Quien no aprecia lo que tiene, no lo merece. 
Me hago daño a mí mismo, aunque no sólo a mí mismo. 
Pero sirve revolver en las fotos lo perdido
para tomar conciencia/ distancia y volver a caer 
en los mismos errores con más fuerza
—aunque no estemos seguros de habernos equivocado…
 amplificatio non petita
acusatio manifesta 
Espinas a flor de piel. 
He quedado con alguien en un bar. 
Alguien que no me conoce tanto a nivel personal. 
Un amigo del campo literario. 
Alguien mayor que yo. 
Una persona amable, prudente y respetable. 
Se me saltan las lágrimas sólo por escuchar/ cuando empieza a sonar
esa canción. 
No puedo resistirme. 
Él sigue hablándome de literatura
como si no se diera cuenta de nada. 
El golpe inesperado de los primeros acordes, 
la inoportuna conmoción que sube por las arterias de los ojos enrojecidos 
y se derrama suavemente por las mejillas 
mientras trato de volver a estar 
aquí, de donde nunca me he ido,
y esta dichosa hipnosis
que me trata como a un perro
de Pavlov. 
Y él no pregunta nada, sigue hablando de libros y revistas
y yo se lo agradezco interior/ enormemente.
Una bilocación sentimental. 
Una otredad para nada tan extraña. 
Ser quien no soy, quien no llegaré a ser, quien nunca fui contigo. 
Ahora que escribo esto no siento nada de eso. 
Pienso más en el texto y en vosotros,
la recepción del espacio hermenéutico.

#losingmyreligion


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