blog de Jorge Díaz Martínez

viernes, 7 de diciembre de 2012

Sobre "periodismo" cultural (a propósito de una entrada en el blog de Javier Calvo)


Baudelaire, 1844, Portrait by Émile Deroy


Ayer escribí, como comentario a una entrada en el blog de Javier Calvo, una serie de reflexiones en respuesta a los argumentos que allí se exponían. El comentario quedó a la espera de aprobación y supongo que aparecerá. A pesar de que entiendo el cabreo del autor y comparto algunas de sus posturas, no me parece adecuada tampoco la denostación hacia quienes desarrollamos una actividad, que yo no sé si es correcto llamar "periodística", en el ámbito de la cultura de motu proprio. En cualquier caso, la cuestión me parece interesante por las diferentes observaciones que plantea. Pongo periodística entre comillas porque me pregunto si el mismo hecho de convertir en periodístico un género que en principio no lo era, es decir, esa mercantilización de los textos que unos escritores escriben sobre otros escritores -Baudelaire escribiendo sobre Poe, etc.-, no es también un amalgamiento (esos escritores -fracasados, a veces- se convierten en "críticos especializados" a sueldo de los diarios que reseñan lo que les interesa) de esos comentarios que están en el origen del género que hoy conocemos como "reseña". Por otra parte, la diferencia entre textos publicados en medios digitales de prensa, en especial las columnas y en específico las reseñas, y los textos publicados en blogs es con frecuencia muy poca. Puede que esa diferencia a veces se reduzca a la remuneración -y a la independencia que todavía conservan los blogs gratuitos, he ahí su virtud.

Evidentemente, primero hay que leer la entrada que motiva la respuesta: http://elblogdejaviercalvo.blogspot.com.es/2012/10/comunicado-de-la-vispera-de-todos-los.html. He corregido las erratas y algunas frases, adjuntando solo un par de puntos: 



Hola a todos,

es curiosa la manera en que he llegado hasta este "artículo declaración". Resulta que he abierto un blog de crítica literaria en blogger, Poemofilia, y cuando he invitado a un poeta a participar me ha remitido a este artículo, según el cual mi iniciativa sería inmoral ya que no he seguido los pasos que se indican como correctos (1. buscar dinero. 2. buscar colaboradores) Es cierto, no me he molestado en buscar dinero. ¿Para qué? ¿Acaso blogger me cobra algo por el soporte que me ofrece? No. ¿Acaso yo gano algo de dinero con esto? No. ¿Por qué lo hago, entonces? ¿Es que todo lo que se hace en la vida hay que hacerlo por dinero?

Además de la obvia respuesta, el hecho de que no se paguen este tipo de colaboraciones no solo puede traer como consecuencia la merma de calidad de las reseñas (no niego el particular) sino una segunda consecuencia más atractiva, que no es otra que una mayor independencia a la hora de escribir de, sobre, y como quieras. Esta independencia, por supuesto, también dependerá del caso (revista, web, etc), pero si hablamos en términos de industria cultural, es evidente que depender de las instituciones que dan las subvenciones resta independencia a esa "industria". Si sustituimos las institucines por el mercado, entramos en otra categoría donde lo cultural se supedita a lo comercial. Todo esto no me lo invento yo. Hay muchos sociólogos que han estudiado el campo intelectual o cultural en relación a su independencia respecto a las instituciones y el mercado, y me estoy refiriendo sobre todo a Bourdieu. Y precisamente él ya habla del periodismo cultural del siglo XIX como una esclavitud.

Yo empecé a colaborar como columnista en prensa gratis, en el periódico local de Granada de toda la vida. Me llevé una decepción, pero acepté. Me rechazaron algunas columnas y otras me las publicaron. Tenía relativa libertad y escribía cuando quería y de lo que quería. Exacto: relativa libertad. Cuando empecé a escribir reseñas literarias para una revista, en cambio, me las pagaban. Pensé que podría sacar un pellizco de esto colaborando en varias revistas. Pero no, el mundo de las publicaciones culturales subvencionadas es, como bien sabes, un cuartelillo, se mueve como todo en este mundo a base de enchufes y amiguismos. Y no me quejo, todavía publico reseñas en aquella revista subvencionada, salvo que la pobre no está claro que haya terminado de superar la crisis financiera con las mismas garantías de remuneración... Pero, aunque lo lamente, tampoco me estoy dando cabezazos contra el muro de ese cuartelillo...

Así que me he acostumbrado a realizar colaboraciones gratuitas. Y contaré como fue. Un día leí un libro de poemas que acababa de salir y tuve el impulso de escribir algo sobre él y de defenderlo. ¿Qué hacer? ¿Esperar a que alguien me llamara para ofrecerme reseñarlo? ¿O reseñarlo y pretender que alguien me comprara la reseña? Yo hice lo que quería, que era exactamente escribir sobre ese libro, y luego busqué un espacio donde publicarlo, que fue Culturamas, donde -al contrario que otros sitios que me la rechazaron- no me pusieron  pegas por el estilo académico o la extensión, y por lo tanto esa reseña de Poetry is not dead fue la primera de otras muchas. Lo que yo buscaba era hablar de ese libro, no ganar dinero. Tan sencillo como eso.

Desde otro ángulo, es cierto que con internet han surgido miles de inciativas basadas en la afinidad, el bien común, y con una filosofía colaboracionista. El ejemplo paradigmático de ello es sin duda Wikipedia. Supongo que la has usado alguna vez. ¿No?

Por último, como le decía a este amigo poeta, no voy a dejar de escribir porque no me paguen por ello. Faltaría más. A lo mejor eso es lo que le gustaría a la industria cultural institucionalizada, es decir, a los medios que sí pagan, ser los únicos que controlaran el mercado cultural, ya que ellos sí pagan y lo hacen porque pueden, es decir, porque están sostenidos por unas instituciones de cuya moralidad mejor es no hablar. Esto de la moralidad es un asunto complejo. ¿Existe el dinero sucio, o el dinero es siempre neutro? ¿Aceptar dinero de un periódico que despide a la mitad  de su plantilla, y aguantar y quedarse en un puesto escribiendo reseñas, es moral? 

Quizá la cuestión clave reside en el hecho de vincular una actividad cultural con una actividad económica. Flauvert ya decía que quien piense dedicarse a escribir literatura por dinero, es mejor que se busque un trabajo como portero de escuela... o algo así, cito de memoria. El mundo económico y el mundo de la cultura son dos conjuntos interseccionados, pero no indénticos, afortunadamente.

Y tampoco creo que existan "tantas" revistas de crítica literaria seria en internet. No me parece inmoral, por tanto, lanzar un blog de crítica literaria basado en colaboraciones voluntarias -idea poco original, por otra parte-. Esta voluntariedad garantiza la independencia de juicio de la crítica que ahí se realice, al contrario que lo que sucede en la mayoría de los medios de pago. Porque tú sabes y yo sé y muchos de los lectores saben que cuando se encarga una reseña de un libro (o un artículo, entrevista, etc) no es para dejar al libro en mal lugar, precisamente. Y ahí más que "periodismo cultural" lo que se está haciendo es publicidad. En cambio, en un espacio de crítica libre, el único rasero para la escritura de las reseñas será el que cada autor, de acuerdo con su propio juicio, estime conveniente, además de los mínimos de calidad que se exigen en toda publicación. A mayor abundamiento, ¿es inmoral escribir sobre un libro que me ha gustado y enviar ese texto a un medio que le facilita la necesaria visibilidad? ¿es moral, en cambio, escribir a cambio de dinero una reseña donde la botella se vea más llena que vacía? O, dicho de otra manera, es muy difícil que un libro no me guste cuando me pagan por escribir sobre él.

Y nada más. A mí también me gustaría que me pagaran por haber invertido este tiempo en redactar este comentario como respuesta a una entrada que encuentro, por lo demás, muy acertada, aunque no esté enteramente de acuerdo con ella, como se ve.

Mi respuesta creo que se puede resumir en: 

"No vamos a dejar de realizar crítica literaria porque no nos paguen 
(aunque, si alguien quiere pagarnos, pues bienvenida esa paga!)"

Jorge Díaz Martínez



2 comentarios:

Rafael-José Díaz dijo...

Hola, amigo Jorge. Me alegra haber suscitado --aunque haya sido de un modo indirecto-- un debate que creo absolutamente sano sobre el oficio del escritor (en general, incluyendo al crítico literario, al traductor, al crítico de arte, etc.). Sigo estando, en líneas generales, de acuerdo con la postura de Javier Calvo. Es decir: lo que uno escriba para sí, por propio gusto, por compulsivo placer o por repulsiva ansiedad, puede destinarse a lo que uno buenamente quiera, es decir, la gaveta, un futuro libro, un blog propio, una revista digital de unos amigos o la hoguera de San Juan del próximo año. En cambio, desde el otro lado: lo que a uno le soliciten como textos para un espacio ajeno es un trabajo que uno tiene todo el derecho del mundo a ver remunerado. Se puede comparar con lo siguiente: yo puedo ponerme a pintar las paredes de mi casa cuando quiera y al ritmo que quiera; en cambio, si un vecino me pide que se las pinte, entran en juego ya muchos factores, pero, en principio, tendré que establecerle unos honorarios. Si quien me lo pide es un amigo, entonces, claro, puedo ayudarlo a pintar su piso, puedo hacerlo desinteresadamente, puedo muchas cosas, pero ahí entran en juego cuestiones afectivas. En fin, es un debate largo y ahora mismo no tengo el tiempo que necesitaría para entrar de lleno en él. Pero quería agradecerte tu texto y tu contribución al debate. Si te parece, enviaré este comentario mío también a tu blog. Nos vemos pronto. Un abrazo.

Jorge Díaz Martínez dijo...

Pues sí, completamente de acuerdo. Esa metáfora de la casa la encuentro muy acertada. Pero también hay casas comunales, albergues, parques, hogares del pensionista... Lo malo son los feudos, los castillos y las cárceles. Muchas gracias por el comentario, un fuerte abrazo!