blog de Jorge Díaz Martínez

lunes, 30 de abril de 2012

Un poema con fuego, lluvia, párpados y lengua.













El amor con sabor a lluvia



Me acaricias con tu lengua,
con tu cuerpo,
con tus dedos,
que dibujan caprichosas siluetas
sobre mi ardiente piel.


De repente cortada la armonía
por el dolor que convirtió
el placer en un duelo
sin vencedores ni vencidos.


Nos abraza el silencio
y la lluvia baila sobre
tus párpados.
El sueño convierte al hombre
en un niño
inocente.





Veronika Macků