blog de Jorge Díaz Martínez

lunes, 5 de marzo de 2012

Sí, tus patines, ya fábula de infancias












No vieron enterrar la feria de ceniza,
vieron la blanca orina venenosa
y rincones en el cuello de gemidos jardines
donde los gatos de musgo devorados.

Tropezaba su curso de huecos
por aquellos patines míos
de mil novecientos ochenta y diez. 










































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