blog de Jorge Díaz Martínez

miércoles, 22 de febrero de 2012

Todo el mundo debería llorar















TODO EL MUNDO DEBERÍA LLORAR

A la primera banderilla ya estaba la niña llorando -se quejaba uno de ellos. Era un grupo de albañiles en el descanso de una obra. Los demás le miraban en silencio. Seguí andando.














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