blog de Jorge Díaz Martínez

martes, 15 de noviembre de 2011

Corteza: cicatriz. Certeza: corte.


  
  
  
  



Ciertas palabras se utilizan/ en vez de otras, dicen. Dice Chantal Maillard. Cuando/ no hay palabras suficientes./ Mejor cuando no hay/ cosa. Después de un par de días salgo de casa a airear mis cicatrices, y: La mente acusa sentimientos:/ segrega. Hila. La mente, no. No hay./ Sólo hay hilo. Saliva. Dice. Crema de tepezcohuite. Tendré cuidado, digo. Ahora tendré más cuidado. Por lo que me cuentas, son quemaduras que acabarán despellejándose y no quedará mucha señal. ¿Qué tiene eso que ver con... no. Quítale absurdo al sentido. Tengo treinta y cuatro rastros.






HILOS



Permanece —¿permanecer?— la carne
herida. Hay cicatriz.

Y la mente —¿la mente?— herida.
¿Herida? No, no hay herida. Si
la hubiese habría sangre. Hay
cicatriz. Tampoco.
Si hubiese cicatriz, sería
evidente. No siempre se ven, dicen.
Ciertas palabras se utilizan
en vez de otras, dicen. Cuando
no hay palabras suficientes.
Mejor cuando no hay
cosa.

La mente acusa sentimientos:
segrega. Hila. La mente, no. No hay.
Sólo hay hilo. Saliva.

La boca seca. No hay saliva. ¿No
la hay? Un hilo forma imagen. La
imagen de un cuerpo. Blanco. Como
todos los que han muerto. No lo he
visto. He visto otros. A ése, no. Pero
forma imagen. El hilo. Algo segrega.

Hambre. Algo dice
hambre. La sacia. ¿Frío?
Algo recuerda la palabra
frío. No la siente. La obvia.

Habrá que levantarse. Aunque sin
saber para qué. Sin saber
tampoco para qué el para qué.
Levantarse y dar vueltas en esta
habitación. O también, cambiar de ha-
bitación. Pero no. Mas seguro es
quedarse aquí, tecleando. Un teclado
es algo conocido. Tienen un
sonido peculiar, las teclas,
cuando se las pulsa.
Quedar en lo reconocible.
—¿Quedar?—Permanecer. Ya dije
permanecer. Ya pregunté. 
Quedar es permanecer
por más tiempo.
Siempre se puede partir.
Partir es dar pasos fuera.
Fuera de la habitación.
De la mente, no. —¿Mente?—
Ya pregunté. Y no hay. Hay hilo.

Partir es dar pasos
fuera de la habitación
con el hilo. El mismo hilo.
La palabra silencio dentro.
Dentro de uno —¿uno?




Chantal Maillard, Hilos, Tusquets, 2007. 





1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta mucho Chantal, no lo habíamos comentado antes, interesante poema-hilo.